Diarios de Frankfurt 2025 2. Un estand en Frankfurt
Durante los próximos días, nuestro director Lorenzo Herrero, nos traerá en esta sección una especie de diario de a bordo de su día a día en la Feria más importante del sector editorial.
El madrugón
Que fácil se acostumbra uno al jamón del bueno… Tras el pasado año alojado en el hotel Maritim, es decir, tan en la puerta de la feria que casi podía ir al baño a mi habitación en vez de en la feria; este año me alojo en Niederrad, un poquito, mucho más lejos, unos 50 minutos de transporte público, alrededor de 15 en taxi, Uber, o mi nuevo descubrimiento, Bolt. Esa diferencia hace que, al menos el primer día tengamos que madrugar. Y digo tengamos porque, como ya comenté en la entrada anterior este año venimos un equipo de 3 personas de Lantia. ¡Que ilusión no desayunar solo! Y un madrugón que se debe a que tenemos un estand propio para grabar el videopodcast. Arranqué la jornada despertándome a las 6 de la mañana, y eso que yo no puedo alegar jetlag, pero los nervios del debut como medio colaborador en Frankfurt me quita el sueño y me hace querer llegar pronto…
La alegría del estand
La ilusión rápidamente se materializó en realidad, junto a la puerta de entrada, en el Hall 5.0 ahí estaba, con las paredes de color negro, resaltando sobre el resto, el estand que se convertirá en nuestro plató. Son las nueve en punto de la mañana, aún faltan dos horas para la primera entrevista, pero todo tiene que estar perfecto. Faltan por colocar los logos de Publishnews en español y de la revista Publishers ya que Carlos Rojas y Fernanda (uno de los grandes descubrimientos de esta feria), previsores, ya habían hecho lo propio con los de Zebralution.
Las primeras caras
Los rostros conocidos en una feria en el extranjero son sinónimo de hogar, de calor, dan seguridad, te dicen que todo va a ir bien. Conocedor de mi poca pericia con las manualidades y, aprovechando que habíamos venido en equipo, me escaqueé de la tarea de pegar logotipos y salí al ágora cual Sócrates de mercadillo pues en vez de filosofar fui a fumar, y según me encendía el cigarrillo vi aparecer al grandísimo Nicolás Leyton, editor de La Pollera, Chile, gran editor y, sobre todo, mejor persona, que tanto me ha ayudado a la hora de concertar entrevistas para el podcast entre la delegación chilena. Todo va a ir bien, me repito, al sentir el calor de su abrazo. Tras él Reina Duarte de Edebé, Antonio Martín de Cálamo & Cran, Fernanda García de la Cámara Brasileña del Libro, y mi adorada Trini Vergara, a la que acompaño al estand, no oficial de Argentina, o bueno oficial pero sin apoyo institucional. Un estand descafeinado con la tradición de estands de Argentina cuando los gobiernos de esa nación aún seguían apostando por la cultura,,, Dicho lo cuál chapó por el trabajo de los colegas argentinos que, sin un mango, han decidido que su país debía estar presente en Frankfurt.
Las primeras entrevistas
Ya ubicados solo quedaba esperar que todo marchara bien, y marchó. Puntuales a sus citas fueron apareciendo todos los invitados a su cita con el podcast, la primera de ellas, Rocío Barros editora chilena de Pehuén. No la conocía de antes y me encantó ver su buena disposición, su buen rollo y su alegría (no voy a seguir contando más cosas porque tendrán tiempo para descubrirlas ustedes una vez que publiquemos la misma). Y ya, una vez con el micrófono, tras la primera entrevista, nervios fuera y a disfrutar hasta que toca el primer cóctel.
El primer cóctel
El honor de ser el primer cóctel de 2024 que pisa este periodista le corresponde a Colombia que a pesar de sufrir un percance con el envío de sus libros que, Chaba Giraldo ejerciendo como librera solventó de una manera óptima, rebosó alegría y unos sabores que te transportaban al país latinoamericano. ¡Gracias Colombia!
La comida
Como ya comentaba en la primera entrada el no venir solo a una feria hace que cambie tu relación con la alimentación, no se trata ya de una cuestión puramente nutricional, también es un momento de pausa, encuentro y comentario. En esta ocasión fuimos generosamente convidados por Enrique y disfrutamos del puesto estrella de la feria, una joya secreta en medio del ágora en el que el producto estrella es el salmón que se cocina en vertical junto a llamaradas de fuego. ¡Delicios! Pero hay que seguir trabajando.
La calma
Contar con un estand donde los protagonistas van a venir a ser entrevistados genera una falsa sensación de calma, de control de la situación. Sensación que se ve quebrada en cuanto surge el más mínimo retraso y en tu cabeza enseguida surge un nubarrón en el que todos los invitados se aglomeran a la misma hora y sueñas con que todo saldrá mal. No ha sido así, todo ha ido según lo previsto y toca celebrarlo. ¿Dónde? Pues en otros dos cócteles el de Ingram y el de Nielsen donde volvemos a saludar a un montón de personas conocidas.
Mi equipo se raja pronto
Volvemos juntos al hotel con la sensación de haber hecho un gran trabajo. Tengo invitación para la fiesta de Audiomanía, sé que he de sacar la newsletter, cenar y aparecer por allí a sociabilizar. Mis compañeros están cansados (recuerdan el madrugón), y me quedo solo con ganas de cenar y de fiesta. Ya veré como me organizo.
Hombre precavido come por dos
La newsletter sale, en un horario más tardío, será la tónica estos días, no sé hacer dos cosas a la vez. Pido un taxi rumbo a la fiesta y una vez en él decido cambiar de opinión y parar antes a comer algo saludable y calórico que me permita tomar algún trago sin emborracharme, el típico kebab. Mi gran sorpresa es que al llegar a la fiesta, este año, había una foodtruck gratuita y yo no sé decir no a una buena sopa de gulash.
Audiomanía, cuando serás mía.
No sé si alguno de los responsables de esta fiesta leyó el año pasado mi diario pero la selección musical mejoró muchísimo este año. Pasamos del rock alemán en alemán, a los clásicos de la música disco de los 80, los 90 y los 2000, incluyendo guiños a las boy y girls band como las Spice Girls o los Backstreetboys que hicieron las delicias de los allí presentes, especialmente de Fernanda, en mi vida he conocido un ser tan bailongo y mira que había competencia. Lo único que no le perdonaré jamás al dj es que pusiera La Macarena, pero en la versión gringa (Pd: Los alemanes bailando esta canción, plenamente coreografiada parecían unos boyscouts robóticos). La fiesta podría dar más de si, paso un rato largo charlando con Rocío y, al cuarto intento de marcharme al hotel, al cuarto cigarrillo que sirve de excusa para demorar el momento, mi voluntad derrota a mi afán fiestero y ponemos rumbo al sueño, mañana será otro día.
