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¡Qué vivan los clásicos!

¡Qué vivan los clásicos!

Estas son las recomendaciones de audiolibros clásicos de Juliana Granados en el mes del libro.


Un texto de Juliana Granados

Un clásico, recordando a Borges, es aquel libro que, dentro de un contexto local está destinado a leerse por varias generaciones, pues se cree que de este se destacan ciertas cualidades estéticas. Aun así, Borges admitía que los criterios para designar un clásico no son inmutables; más bien, son susceptibles al cambio. Sin embargo, hay libros que han logrado trascender las fronteras del contexto local y el tiempo. Aquí seis audiolibros para festejar los clásicos de hoy y siempre en el mes del libro. 

La historia de Hamlet transcurre en Dinamarca, siendo el protagonista este joven príncipe hijo del rey a quien, por herencia, le corresponde el trono de Elsinor, luego de que el rey fallece bajo extraños acontecimientos. Pero la sucesión al trono cambia rápidamente cuando la madre de Hamlet, la reina, decide volver a casarse. Ahí comienza una de las mejores historias hasta ahora escritas. Hamlet forma parte del selecto grupo de las obras más estudiadas en la literatura, y esto se debe a que, como bien diría H. Bloom, tiene una conciencia y un lenguaje superiores a los divinos. 

¿Qué sería de nuestra lengua española sin el Quijote? Hay quienes dicen que se trata de la primera gran novela de la Modernidad, que su importancia radica en que logró desarticular el modelo de escritura hasta ese momento o en la multiplicidad de sus voces y otras tantas cosas más. Pero estas razones son discutibles, lo que sí no es discutible es que temblamos cuando escuchamos sus primeras líneas: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo…”. Esto es Don Quijote, un canto a nuestra lengua, una llamada que nos convoca a celebrar una lengua en común; se trata, entre muchas otras cosas, una celebración de nuestro idioma, de nuestro español.

“En medio del camino de la vida,

errante me encontré por selva oscura…”

Un día un poeta se extravía, como suele suceder durante la existencia. Y así comienza el viaje de ese poeta perdido, que es el mismo Dante, hasta volver a encontrar la luz, no sin antes conocer la selva oscura del infierno, atravesando el purgatorio hasta llegar, finalmente, al paraíso. En este viaje, el poeta no está solo, lo acompaña Virgilio, el poeta romano, quien lo guía hasta el paraíso. Todo el canto está plagado de símbolos e imágenes de la cultura y literatura occidental, de personajes de la tradición judeocristiana y la mitología griega. La Divina comedia es una alegoría del paso obligado de la humanidad desde la oscuridad del pecado hasta la luz de la redención. 

Ya hemos rendido tributo a los clásicos del Renacimiento y la Modernidad, pero también están los clásicos contemporáneos. Meses antes de que acabara la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Orwell publica una novela que hasta hoy nos sigue alertando sobre el surgimiento del totalitarismo. En una granja, los animales sufren la condición de ser animales, con maltrato, falta de alimento y atención, hasta que deciden rebelarse frente al poder. Como consecuencia, se instaura un nuevo orden, en principio más igualitario. Pero el poder es el poder, y tan rápido como vino la igualdad llega el totalitarismo: la libertad se cercena y se castiga a quien piense diferente, porque al final «todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.

El 23 de abril se celebra el Día del idioma español, mientras que el 30, el Día del niño. Junto a ambas conmemoraciones avanzan campañas de promoción de la lectura en niños y jóvenes; y así también celebramos los clásicos de la literatura infantil y juvenil, como Las Aventuras de Tom Sawyer. Publicada en 1876, esta historia narra las travesuras de un adolescente que siempre se sale con la suya, su día a día tratando de escapar de los deberes y eligiendo como filosofía de vida el disfrute y la aventura. La historia de Tom Sawyer evoca cariño por la infancia como etapa de la vida en la que se forja el carácter a la vez que se cultivan los valores y principios de todo ser humano.

¿Quién no conoce a Pinocho? Este cuento tiene infinitas interpretaciones y variaciones, pero en esencia todas muestran la historia de una marioneta creada por un hombre que anhelaba tener un hijo. El ejercicio de ser padre le resulta a Gepetto más complejo de lo que supuso, porque el necio Pinocho no sabe distinguir entre el camino del bien y el camino del mal. La historia de Pinocho es un repaso de la ardua tarea de ser padres y madres, y de enseñarle a los hijos a obrar correctamente, a distinguir el bien del mal, a tener conciencia de las decisiones y sus consecuencias; así como también es una lección para los jóvenes para reflexionar sobre sus actos y hacerse responsables de las decisiones. 

 

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