Mi primer día en el Seminario de la Scuola per Librai Umberto e Elisabetta Mauri
Federico Lang, de la malagueña Librería Luces, ha viajado a Italia a participar en uno de los encuentros formativos más importantes del sector librero, el seminario que organiza la Scuola per Librai Umberto e Elisabetta Mauri. Desde Publishnews queríamos conocer más sobre este evento y le hemos pedido que nos comparta su experiencia día a día.
El seminario se celebra en un antiguo monasterio benedictino renacentista, ubicado en la isla de San Giorgio Maggiore, sede de la Fondazione Giorgio Cini. Mi duda, antes de venir, era qué impacto tendría un lugar tan alejado de nuestra rutina diaria. ¿Seríamos capaces de concentrarnos en los temas del programa o sería ese entorno una distracción demasiado grande?
Hoy, primer día, tras la comida, hicimos una visita guiada por los edificios. Caminamos por el antiguo claustro, el refectorio y las estancias donde hoy se encuentran la biblioteca y el archivo, que custodian colecciones de libros ilustrados de un valor incalculable, desde los más antiguos hasta los más modernos. El ambiente era sobrecogedor: un recordatorio tangible del legado cultural e intelectual que acompaña a nuestro oficio.
Sin apenas pausa, comenzaron las sesiones del seminario. La primera charla, a cargo de Angela Di Biaso (EmmeLibri e Informazioni Editoriali), fue un minucioso análisis del mercado de las librerías. Utilizando herramientas de business intelligence e inteligencia artificial, Di Biaso desglosó el sector, logrando una radiografía reveladora.
La jornada cerró con la intervención de la escritora Chiara Valerio y su charla Il paradosso del moscone. O perché un libraio vende anche libri che non legge. Con humor e ingenio, Valerio reflexionó sobre la naturaleza del oficio del librero. Su discurso era como una madeja llena de nudos literarios, históricos y bibliográficos, donde el mensaje no estaba en desenredar los hilos, sino en disfrutar del ovillo.
Cenamos en la casa-biblioteca del fundador de la editorial Marsilio. Rodeados de libros y buena conversación, el día concluyó con una certeza: Venecia no es una distracción sino el marco perfecto para reflexionar sobre el oficio de librero, que es mucho más antiguo que las vicisitudes actuales, por muy agobiantes que estas sean. Este seminario no solo nos invita a entender mejor los retos del presente, sino también a recordar que nuestra labor es mantener viva una tradición que trasciende los siglos.