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María Lorenzo Valero gana el XIX Premio Jordi Sierra i Fabra para jóvenes con una obra de realismo mágico

María Lorenzo Valero gana el XIX Premio Jordi Sierra i Fabra para jóvenes con una obra de realismo mágico

María Lorenzo Valero, de Villarodrigo de las Regueras, León, ha ganado, con la obra El muñeco del maestro, el XIX Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes, en una edición marcada por el aumento de la calidad de originales presentados, con mayoría de novelas realistas y de fantasía, con menos referencias a institutos, su realidad diaria, y más preocupaciones ecológicas.

Jordi Sierra i Fabra ha dado la enhorabuena a los participantes en estos galardones que convoca su Fundación desde hace 19 años, y ha afirmado que «escribir es una maratón sin fin, cada libro es siempre el primero, y el peaje del aprendizaje es duro, aunque suele confortar. Escribir es una necesidad para muchos y muchas, como lo es respirar. El esfuerzo, sacrificio, confianza y perseverancia más allá de los resultados es la clave para llegar a ser escritor o escritora».

Esta joven leonesa, de 16 años, ha ganado el galardón con su primera novela que surgió cuando hizo un voluntariado en una residencia. Una mujer de más de 80 años le contó su historia, que ha sido la base de su relato «realista, intenso y bellamente escrito, con una profunda sensibilidad», tal y como lo ha calificado el jurado.

María Valero Lorenzo estudia 1º de Bachillerato en la escuela Nuestra Señora del Carmen de León. Su deseo, además de escribir es estudiar Filología Hispánica.

El muñeco del maestro se desarrolla poco antes de la guerra civil española y narra la relación entre un maestro rural y una niña de unos 7 u 8 años. Solo el maestro y la niña saben que el muñeco del maestro es real, tiene vida propia. Esta hija de maestros cuenta una historia al más puro realismo mágico, donde la fantasía sirve de evasión ante la dureza de lo cotidiano. «Rica en vocabulario, propio de un ambiente rural de la época, es una historia tan intensa como preciosistamente literaria», ha remarcado el jurado compuesto por Berta Márquez (gerente editorial de Literatura Infantil y Juvenil de SM), Elena O’Callaghan (escritora), África Vázquez (escritora y ganadora del Premio Jordi Sierra i Fabra 2008), Pep Durán (librero, en representación de la Fundació Jordi Sierra i Fabra), y Arturo Padilla (escritor y ganador del I Premio Jordi Sierra i Fabra en 2006).

Además, la Fundación Jordi Serra i Fabra ha comunicado las obras finalistas que han sido las siguientes:

La primera finalista de esta edición ha sido la novela Reino de Amazonas, de Claudia Gallego Egido, de Segovia, un trepidante relato sobre la mitología clásica, pero desde un novedoso y original punto de vista. Con una acción constante y un impresionante trabajo de documentación, también tiene un trasfondo sobre la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres.

La segunda finalista ha sido La sombra del progreso, escrita por Rosa María Berrocal, de Fuenlabrada, Madrid, que repite como finalista con una distopia que nos habla del progreso y sus consecuencias, en un mundo en el que solo una minoría puede estudiar. Entre sus páginas hay muy buenos debates entre la ciencia y los límites de la ética.

El resto de finalistas han sido Sara Moro Méndez, de Gijón, por El silencio de las orquídeas; Alba Simarro Ríos, de Humanes, Madrid, por Inmortal Coluym; Eva Román Teijeiro, de Vigo, por Cuando nuestra música no era el silencio; y Manal Lachaal Lachkar de Figueres, Girona, por Malas Hierbas.

La entrega del XIX Premio Literario Jordi Sierra i Fabra se realizará en los próximos meses, con la presentación de la novela ganadora ya editada por SM.

La Fundació Jordi Sierra i Fabra, en colaboración con el Grupo SM, ambos con implantación en España y Latinoamérica, convocan anualmente el Premio Literario Jordi Sierra i Fabra Para Jóvenes con el objeto de estimular en los estudiantes españoles y latinoamericanos el placer por la creación literaria y el amor por la palabra escrita, a través de obras que reflejen valores universales de paz, amor, concordia y respeto, con los que contribuir a crear un mundo mejor, lleno de esperanza, en el que los libros tengan un papel esencial y crezcan de forma constante nuevas generaciones de autores.

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