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Los ilustradores contra la IA

Los ilustradores contra la IA

El uso de inteligencia artificial, no deja de salpicar al sector editorial. Si hace poco hablábamos de una autora japonesa que reconocía haber usado la IA como apoyo para escribir su premiada novela, en esta ocasión tenemos que hablar de el uso por parte de una editorial, Destino, de la IA aplicada a la portada de uno de sus libros Juana de Arco, de la escritora inglesa Katherine J.Cheng.

El debate surge cuando el ilustrador David López, que ha trabajado como dibujante para editoriales tan importantes como Marvel o DC, publicaba en la red social anteriormente conocida como Twitter, un mensaje en el que, en base a 8 puntos, demostraba que la imagen de cubierta había sido realizada por una IA y no por un ilustrador:

  • 1.El mechón sale de la frente.
  • 2. Indecisión, la textura es a veces armadura de cuero y otras veces metal.
  • 3. Bandera a ninguna parte.
  • 4. Soldados desdibujados sin criterio.
  • 5 y 8. Cosas colgando sin definir.
  • 6. Articulación de la armadura sin criterio.
  • 7. No va a la mano

Tras esta publicación David López pedía, no sin cierta sorna, explicaciones a la editorial: «@EdDestino, podéis aclarar quién es la persona que ha hecho la ilustración de esta portada? Es broma, se nota que es IA». Y añadía: «Cuando pagabais a ilustradores seguro que mirabais mejor el trabajo y pedíais correcciones».

A las críticas de López se sumaron la de diversos usuarios de la red social y algunos negocios y librerías como la barcelonesa La Llama Store que que decía «Somos una librería pequeña y no tiene mayor importancia lo que hagamos, pero avisamos: vamos a devolver a la distribuidora absolutamente todos los libros que recibamos que estén ilustrados por una IA».

Consultados sobre este tema por el diario El País, diversos agentes del sector editorial han mostrado su descontento ante la sustitución de ilustradores por la IA. Así, Alberto Haj-Saleh, librero de la sevillana Casa Tomada, decía al periódico «Esto nos parece injusto y pernicioso para unos artistas que ya son machacados, no lo vamos a aceptar»; o la ilustradora Carla Berrocal que expresaba que «que una de las editoriales con mayor volumen de facturación decida que sus portadas la haga una IA no es ético. Puedo entenderlo cuando una persona se autopublica para sacarlo en Amazon, entiendo hasta cierto punto que use ese método, pero una editorial como esta, con un lanzamiento potente, ¿para qué haces eso?».

Varias librerías y editoriales como Nuevo Nueve, Fandogamia, La Imprenta o Les editorial, han rechazado el uso de la IA en sus obras, al mismo tiempo que hay librerías que han decidido retirar la obra de sus puntos de venta.

Por su parte, el Grupo Editorial Planeta, grupo al que pertenece Destino, ha respondido a El País negando que no hubiera un diseñador o ilustrador detrás de la portada de la discordia: «la hizo un diseñador del equipo utilizando programas de diseño habituales que contienen desde hace tiempo utilidades de IA». A la vez que agregaban: «Detrás de todas nuestras portadas hay y habrá siempre un equipo humano de diseñadores y editores que trabajan y supervisan las ideas, concepción y ejecución de las cubiertas».

El debate está servido y parece que el mayor temor del uso de la IA aplicada al sector del libro ya está aquí, la sustitución de trabajadores por la máquina. Ahora, nunca más podremos decir eso de que no se debe juzgar un libro por su portada.

 

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