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La perdida de la libertad de expresión protagonista de Nombrar a Centroamérica porque Centroamérica cuenta

La perdida de la libertad de expresión protagonista de Nombrar a Centroamérica porque Centroamérica cuenta

El autoritarismo no tiene más salida que hacia adelante, y en Centroamérica es una constante que la democracia y la república se vean mermadas porque cada día que pasa hay más censura y mucha menos libertad de expresión. Esto lo afirmaron los tres autores que participaron en el ciclo Nombrar a Centroamérica porque Centroamérica cuenta que se está desarrollando en el marco de la FIL de Guadalajara: Michelle Recinos, Sergio Ramírez ,y Carol Zardetto, pues en su labor como periodistas han sufrido al querer denunciar las problemáticas que aquejan sus países.

El exilio, la censura y hasta la muerte son algunos de los problemas que tocaron los tres autores al hablar de sus respectivos países cuando se les preguntó respecto a la libertad de expresión. La salvadoreña Michelle Recinos subrayó que dentro de la región siempre ha existido una suerte de frontera que divide a este istmo de países y que, en vez de que estén unidos, parecen islas que no quieren ni tocarse a pesar de todos los temas literarios que comparten, justo como son las problemáticas que nacen con la falta de libertad de expresión.

La guatemalteca Carol Zardetto agregó que el término utopía no debería verse o pensarse de manera peyorativa, porque precisamente persigue todos los ideales humanos. Sin embargo, a lo largo de los años se ha vuelto a utilizar esta palabra para describir los objetivos políticos y sociales que tiene la región, ya que últimamente la sangre, la violencia, la censura y muchos más horrores han manchado la búsqueda de la esperanza por un país mejor.

Sergio Ramírez, el escritor nicaragüense, ahondó en cómo el exilio le ha permitido ver la situación desde fuera. Comentó que Nicaragua es un país hermético en el cual encontrar la libertad de expresión es un mito, que todos los periódicos y medios del país son del gobierno, que ya son como un animal en peligro de extinción. Asimismo, el encontrar a un periodista que firme con su nombre públicamente es igual de raro, ya que la represión de este régimen autoritario genera represalias contra cualquiera que hable mal del este, así que las únicas opciones son el exilio y el anonimato.

A pesar de todos estos horrores y dolores, las y los autores recuerdan con cariño sus años formativos, incluso en el caso de Sergio o de Carol, quienes crecieron en el principio de un régimen totalitario o en medio de una guerra civil, o en el de Michelle que ha crecido en medio de una violencia normalizada. Recuerdan con cariño la literatura que los ayudó a crecer, como a Salazar Arrué, Roque Dalton o Miguel Ángel Asturias. Sergio Ramírez dijo que la literatura es un refugio. «La memoria es lo último que nos queda y, en mi caso, la Nicaragua que describo puede que no sea la real, pero es la mía, con mi lenguaje, y es bonito pensar que existe, o al menos esperanzador».

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