La madrileña Kirikú y La Bruja echa el cierre tras más de 20 años acompañando a los más pequeños
La librería de referencia para varias generaciones de niños y niñas madrileños en los alrededores de El Retiro, Kirikú y La Bruja, cerró sus puertas ayer, 7 de enero, por la jubilación de Ester Madroñero, su propietaria y fundadora, tras varios intentos infructuosos de traspaso.
Kirikú y la Bruja abrió sus puertas en septiembre de 2003, en un momento en que tras los cierres de Talentum y Garbancito, Madrid había quedado huérfana de librerías específicamente dedicadas a los niños y niñas, y había una necesidad de relevo. Poco antes había abierto La Mar de Letras y poco después lo haría El Dragón Lector, otras dos de las librerías de referencia en literatura infantil de la capital española.
A lo largo de estos años han vivido un nuevo despegue en España de la literatura infantil y juvenil, con fenómenos como la explosión de los álbumes ilustrados. «Hoy en día hay una explosión de libros para cualquiera, hay muchísima más diversidad que cuando yo empecé. Han surgido grandes secciones. El libro juvenil que en tiempos se leía por obligación o muy ligado al colegio, ahora hay una selección magnífica de libros para leer porque quieres, por consumo y porque lo eliges tú», ha expresado Madroñero en La Ventana de la Cadena Ser.