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Franco Félix Martínez, Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2024

Franco Félix Martínez, Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2024

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), en colaboración con el Estado de Morelos han anunciado el ganador del Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2024. En esta edición el premio fue para Franco Félix Martínez, por su obra El ingeniero que huyó por la ventana: Thomas Pynchon en México (1962-1964).

El jurado —conformado por la dramaturga y traductora Silvia A. Peláez; la ensayista y docente Laura Sofía Rivero y el ensayista y académico, Delmar Méndez— consideró que el texto refleja una gran originalidad al conjuntar el ensayo literario con distintos archivos, como cartas y fotografías. La estructura del libro resulta clara y ágil, las reflexiones personales y autorales dialogan con la investigación de manera fluida, de acuerdo con el acta deliberativa.

Además, a decir del jurado, las cavilaciones en torno al anonimato y la vida íntima fuera de foco público de Pynchon apuntan a una valoración más amplia sobre los retos a los que nos enfrentamos en un tiempo tan mediático como el nuestro.

Al respecto, Franco Félix declaró que sintió una gran emoción al recibir este galardón y subrayó que ha sido una noticia importante en medio de unos meses turbulentos, en los que, incluso, perdió a su padre. Sobre su obra, cuenta que tenía años pensando en escribir sobre Thomas Pynchon, pues ha hecho bastante investigación sobre sus textos y oleadas de lecturas intensas sobre sus libros.

«Un montón de gente ha escrito sobre él. Hay enciclopedias, páginas web dedicadas a desentrañar misterios de sus libros y de su personalidad, pero nadie había reparado, o quizá muy poca gente, en ese botín anecdótico de Pynchon en México. Me resultaba insoportable y muy insólito que nadie se hubiera tomado la tarea de analizar este episodio tan crucial del autor. En Estados Unidos hallé un par de bloggers que lo habían llegado a mencionar, pero nadie tuvo a bien dedicarle tiempo a esto». Agregó que esa fue la inquietud que lo llevó a una pesquisa de un año, en la que, en sus tiempos libres, buscó todo lo relacionado a Pynchon y México.

Sobre su interés en la obra de Thomas Pynchon, relata que siempre ha tenido debilidad por los autores extraños y cascarrabias, pero cuando leyó la obra de David Foster, a quienes los críticos señalaban como un descendiente directo de Pynchon, fue a buscar a este último y lo encontró fascinante. «Me devoré El arco iris de gravedad. El libro estaba publicado por Tusquets acá en México y en la solapa se exhibía un recuadro insulso, era como la maqueta de diseño donde debía estar la imagen, su retrato, y creí que había sido un error, que alguien había perdido su empleo, pero entonces, me puse a buscarlo y me enteré que tenía décadas huyendo de los medios y me enamoré de inmediato. Quedé hechizado por este escritor», mencionó.

Sobre cómo y por qué abordar la obra de Pynchon, declaró que se debe leer porque este escribe textos de carácter enciclopédico, que van de un conocimiento a otro y que atraviesan varios arcos semánticos.

Sobre su búsqueda general en su obra galardonada, el autor comentó que el libro busca, fundamentalmente, «conectar con los lectores mexicanos, promover una cercanía con la obra y México. Además, mi ensayo tiene como objetivo plantear que lo importante no es la pulsión morbosa por la fotografía o el retrato de su persona física. El texto hace una reflexión sobre esto, sobre un autor que niega su imagen en los medios en la era del selfie. No debería importarnos cómo luce, sino cómo escribe. En estos tiempos ha revivido el viejo debate sobre si el autor debe separarse de su obra».

«Thomas Pynchon no es todo lo que podemos decir de él, sino aquello que ha dejado en su extensa obra literaria. No hay más. La ventana por la que ha huido se ha hecho demasiado angosta y muy posiblemente un día se cierre para siempre, mientras tanto, habrá que seguir leyéndolo», finalizó.

Franco Félix Martínez

Franco Féliz Martínez nació en Hermosillo, Sonora, en 1981. Es doctor en Humanidades por la Universidad de Sonora. Ha publicado en revistas como Vice, La Tempestad, Tierra Adentro, Luvina, o Pez Banana. Obtuvo la Beca Edmundo Valadés de Apoyo a la Edición de Revistas Independientes en 2009 por la revista Shandy, la beca Jóvenes Creadores en categoría de Novela (2011-2012) y la beca Residencias Artísticas México-Argentina 2014, las tres del Fonca.

Ganó el Concurso de Libro Sonorense 2014 con Kafka en traje de baño (Nitro-Press, 2015), en género de crónica, obtuvo también el Décimo Premio Nacional Rostros de la Discriminación Conapred 2014 con El origen del autismo y el Premio Binacional de Novela Joven Border of Words 2015 por Los gatos de Schrödinger (Conaculta, 2015). Fue acreedor de la beca Creadores con Trayectoria que otorga el Instituto Sonorense de Cultura y el Pecda-Fecas por su novela Todos me llaman pelmazo. Su última novela Lengua dormida está editada por Sexto Piso. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2017-2020) y actualmente dirige las revistas Shandy y Shilaa.

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