Fallece Rosa Regàs, escritora, editora, traductora, y exdirectora de la Biblioteca Nacional de España
La escritora barcelonesa Rosa Regàs falleció este miércoles, 17 de julio, a los 90 años en su residencia de Llofriu (Girona). Ganadora de los premios Planeta y Nadal, entre otros reconocimientos, la novelista fue también directora de la Biblioteca Nacional de España durante un trienio. Sin embargo, dimitió de este cargo debido a las discrepancias que mantenía con el Ministerio de Cultura que encabezaba entonces el también escritor César Antonio Molina.
Hija del dramaturgo Xavier Regàs, pasó la Guerra Civil en Francia hasta su conclusión. Estudió Filosofía y Letras y se licenció en la especialidad de Filosofía por la Universidad de Barcelona. Trabajó en la editorial Seix Barral de 1964 a 1970, año en el que funda la editorial La Gaya Ciencia, y las revistas Arquitecturas Bis y Cuadernos de la Gaya Ciencia (1976). De 1983 a 1994, ofreció sus servicios como traductora independiente a las Organizaciones de las Naciones Unidas en Ginebra, Nueva York, Nairobi, Washington, París, etc.
En 1987, viviendo en Ginebra publicó su primera obra a propuesta de Carlos Trías Sagnier, que entonces dirigía la colección Ciudades de Ediciones Destino. La obra sería Ginebra, un ensayo sobre la capital calvinista del lago Lemán y sus peculiares habitantes.
En 1991 publicó Memoria de Almator, su primera novela, en la cual una mujer extremadamente protegida por su padre, su marido y su amante acaba tomando las riendas de su vida. En 1994 ganó el Premio Nadal con la novela Azul, una historia de amor y de mar que le abrió las puertas del gran público. Le siguieron Viaje a la luz del Cham (1995), narración de la estancia de la escritora en Siria, y Luna Lunera (1999), novela de estilo autobiográfico que transcurre en Barcelona durante la postguerra y por la cual le fue otorgado el Premio Ciudad de Barcelona de Narrativa.
El año 2001, ganó la 50.ª edición del Premio Planeta con una novela de intriga, La Canción de Dorotea, en que se narran los descubrimientos que una profesora de biología molecular hace en una casa de campo que había heredado de su padre. Publicó otras obras, entre las que destaca Diario de una abuela de verano, que fue adaptada a televisión en una serie del mismo título.
También publicó una serie de memorias en tres tomos, Entre el sentido común y el desvarío, Una larga adolescencia y Amigos para siempre. Desde principio de los noventa colaboró regularmente en diarios y revistas con sus artículos, además de su trabajo como conferenciante y activista en movimientos solidarios y reivindicativos de los derechos humanos.
En 1994 fue nombrada Directora del Ateneo Americano de la Casa de América de Madrid, cargo del que dimitió en mayo de 1998. El 14 de mayo de 2004 fue nombrada directora general de la Biblioteca Nacional de España por la entonces ministra de Cultura, Carmen Calvo. De su gestión como directora de la Biblioteca Nacional de España cabe destacar la creación de la Biblioteca Digital Hispánica, la creación de una sala multimedia con acceso a los fondos digitales, la creación del Museo de la Biblioteca Nacional, al mismo tiempo que dio un nuevo impulso a las actividades y actos culturales, además de reforzar la estructura de gestión. La nueva política de apertura al público comportó la duplicación de visitantes y un crecimiento de un 300% de carnés en el 2006.
Tras conocerse su muerte se sucedieron las reacciones desde el mundo de la cultura en reconocimiento de su figura profesional. Así, el titular ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, destacó su «legado vital y literario», al tiempo que la ensalzó como «ejemplo de ironía, audacia intelectual y compromiso con la sociedad». «Nos deja una gran escritora, voz libre de tantas mujeres en tiempos de silencio, tan admirada como íntegra en sus convicciones», escribió en su perfil de la red social X.