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Fallece la escritora antillana Maryse Condé, eterna candidata al Nobel de Literatura

Fallece la escritora antillana Maryse Condé, eterna candidata al Nobel de Literatura

La escritora antillana Maryse Condé (Pointe-à-Pitre, Guadalupe), conocida por su activismo contra la esclavitud y el racismo, ha fallecido hoy, 2 de abril, a los 87 años (90 años de acuerdo con otras fuentes biográficas), según informó en redes sociales su editorial en español, Impedimenta. «Con muchísima tristeza os anunciamos la muerte de nuestra querida Maryse Condé. Deja atrás una obra absolutamente magistral, que nos ha emocionado desde siempre y que ha sido una de las columnas vertebrales de la editorial», indicó Impedimenta, que sitúa su fecha de nacimiento en 1937 (aunque medios franceses la establecen en 1934).

Condé insistió siempre en que nació en el seno de una «burguesía negra embrionaria» y que, por tanto, «su infancia fue puramente francesa» Como dijo en Le Cœur à rire et à pleurer, «mi padre pedía literatura francesa en la librería Nelson; él no la leía, pero mi hermano y yo recortábamos páginas y leíamos. Cuando éramos niños, estábamos inmersos en la literatura y la cultura francesas».

Cuando tenía dieciséis años, se marchó a París para estudiar en el liceo Fénelon. Allí conocería a Mamadou Condé, un actor guineano con el que contrajo matrimonio en 1959 y del que se divorciaría para casarse con Richard Philcox, el traductor al inglés de la mayor parte de su obra. Durante estos años, publica sus primeros escritos: un cuento (La Légende du flamboyant), un relato corto (Enfances noires) y un ensayo (Le Rêve exotique en peinture). Éstas muestran una primera reflexión sobre la creolidad ─que su madre reprimía─ a través de un juego lingüístico de creolismos y una curiosidad por los pintores viajeros como Paul Gauguin o los viajeros engañosos como el douanier Rousseau, al que dedicó un estudio en dos partes

Trabajó como profesora de Francés en Guinea, Ghana y Senegal, hasta que en 1970 volvió a Francia. Cinco años después se doctoró en Literatura Comparada. En 1976 publicó su primera novela, Hérémakhonon, que marcaría el inicio de una prolífica carrera literaria.

En 1987 recibió su primer galardón literario, el Grand Prix Littéraire de la Femme, por su segunda novela: Yo, Tituba, la bruja negra de Salem (1986). Entre sus obras también destacan la serie Ségou (1985); La Migration des coeurs (1995, una reescritura antillana de Cumbres borrascosas, de Emily Brontë); La Deseada; Corazón que ríe, corazón que llora (1999) y La vida sin maquillaje (2012).

Tras el éxito de Ségou (el primer volumen vendió 200.000 ejemplares, el segundo 100.000)​, compró una casa en Petit-Bourg (Guadalupe), donde sus padres tenían una «casa de cambio de aire», en el lado de Sarcelles, cerca de un río. Este elemento biográfico constituye un punto de inflexión tanto a nivel personal como en su carrera literaria, ya que da lugar a una entrevista de referencia que, por su propio título, Je me suis réconciliée avec mon île»: une interview de Maryse Condé,​ consagra el tema del retorno al país natal , tema que se repite a lo largo de toda su obra. Durante la construcción de su futura casa, dio clases durante un año en Los Ángeles.Con su marido Richard Philcox, vivió entonces entre Estados Unidos y Guadalupe, dividiendo su tiempo entre su trabajo como profesora y su profesión de escritora.

En 1985 recibió una beca Fulbright para dar clase en Estados Unidos. También participó en la creación del Premio de las Américas Insulares y Guyana, que reconoce anualmente el mejor libro del panorama caribeño. En 1997 se incorporó a la Universidad de Columbia, donde fundó y presidió el Centro de Estudios Franceses y Francófonos hasta 2002.

Su obra comenzó a traducirse al español en 1988, hoy podemos encontrarla publicada en la editorial española Impedimenta con la traducción de Martha Asunción Alonso, aunque su obra La colonia del nuevo mundo podemos encontrarla publicada por la editorial Juventud en 1995.

En 2018 se le otorgó el Premio Nobel Alternativo de Literatura, por retratar en su obra «los estragos del colonialismo y el caos poscolonial con un lenguaje preciso y, al mismo tiempo, devastador». Además, Condé ganó, entre otros muchos premios, Le Prix de L’Académie Française por La Vie Scélérate en 1988; y ha sido nombrada Miembro honorario de la Academia de las Letras de Quebec (1998); Comendador de las Artes y las Letras de Francia (2001); Caballero de la Legión de Honor francesa (2004). Condé fue durante años candidata a llevarse el Premio Nobel de Literatura, galardón de la Academia sueca que no llegó a conseguir nunca.

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