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Claudia Bautista (RELI): «Que abran muchas librerías pero, sobre todo, que se conserven las que ya existen»

Claudia Bautista

Claudia Bautista, presidenta de la RELI

Nos acercamos a charlar con Claudia Bautista, cofundadora y librera en Hyperion, librería y centro cultural de referencia en Xalapa, México. En 2018, ella comenzó una de las iniciativas más frescas y creativas de la industria editorial mexicana, la RELI, la Red de Librerías Independientes de México.

La pandemia y las librerías independientes

Buenas tardes Claudia, como presidenta de la RELI y librera en Hyperion, la pandemia ha sido muy dura en México y el sector del libro lo ha sufrido especialmente con caídas de hasta 56 % de las ventas. ¿Cómo han tenido que adaptarse las librerías pequeñas e independientes a estos momentos?

Hay dos grandes vertientes. Primero el despliegue de creatividad que han tenido los libreros en sus diferentes espacios para seguir cerca de su público. Tú sabes que el capital más importante de una librería independiente son las personas, tanto las personas que laboran ahí, los libreros, como las personas que frecuentemente visitan la librería, los lectores. Entonces, la riqueza, la verdadera magia, se da cuando se encuentran estas dos partes que son las que hacen la librería. Yo he visto que hay un despliegue tremendo de creatividad por parte de los libreros para guardar esta cercanía, esta constancia en el trato, aunque evidentemente nunca será lo mismo una presentación virtual a una presentación en un sitio físico. Ha habido muchísimos intentos de todo tipo de eventos para que esta identificación no se pierda, esta lealtad, este cariño… Ha habido conciertos, ha habido lecturas, cuentacuentos, recetas que se han hecho… Con diferentes presentaciones, dependiendo de la naturaleza de la librería y de su público para mantenerse cerca.

También dentro de las librerías se ha dado esta cuestión de buscar alternativas tecnológicas para acercarse al lector para poderle brindar la atención que necesita, bien sea en redes sociales o en la página web de la librería. Algunas de ellas han podido acceder o montar una tienda de comercio electrónico, pero son la minoría y las otras se han valido de las redes sociales. Han mantenido muy activo el Facebook, el WhatsApp, el Instagram, el Twitter… Incluso el Tik Tok, incursionando en él y buscando nuevos públicos. Ha sido un reto porque creo que, para muchos de nosotros estaba tan establecida la confianza, los años de tradición de contacto tan cercano entre el lector y el librero, que de repente ha sido muy rápida la necesidad de adaptación a estos nuevos medios. Igualmente con la cuestión del delivery. En algunas ciudades es muy fácil, te hablo de la ciudad de Xalapa en el caso de Hyperion, enviar libros, porque la ciudad es mediana, pequeña incluso; entonces el servicio más caro está en 65 pesos y cuando es de un municipio a otro, a lo mejor, hasta 100 pesos. Pero no todas las ciudades cuentan con la misma infraestructura, con la misma organización… Algunos han optado por bicicletas, por taxis, por motos o por tomar su propio vehículo y salir a entregar los libros que piden los lectores; tratando un poco de llegar al mismo tiempo que este grandísimo y tremendo aparato de Amazon que, evidentemente, ha sido un disruptor en todo este nuevo hábito de consumo a través de las redes y de internet.

«Ha sido un reto porque creo que, para muchos de nosotros, estaba tan establecida la confianza, los años de tradición de contacto tan cercano entre el lector y el librero, que de repente ha sido muy rápida la necesidad de adaptación a estos nuevos medios».

También ha sido interesante la cantidad de vínculos que se han creado entre las librerías haciendo eventos,  presentaciones y reuniendo públicos que, aparentemente están desvinculados, aunque esta situación nos ha mostrado que de ninguna manera es así. Y también, por otra parte, uniendo a las librerías con otros actores de la cadena del libro como las editoriales independientes, que también lo están pasando muy mal y que también buscaron la cercanía con las librerías independientes, estableciendo como una verdad absoluta: que las librerías independientes son el lugar natural de exhibición de las editoriales pequeñas. Se han creado algunas alianzas, algunas dinámicas, en las que hemos participado ambos actores, con resultados de diferente tipo, de diferente magnitud, de diferente éxito… Igualmente, como RELI hemos buscado alianzas con otros actores de la cadena del libro, a lo mejor con actores no tan típicos. Por ejemplo, a nosotros nos ha sorprendido la excelente y abierta actitud que han tomado muchas universidades con sus ferias del libro, en donde han invitado a las librerías independientes (a través de la RELI) a ser actores protagónicos de estas ferias virtuales. Por ejemplo, se ha desarrollado una pequeña feria en cada librería ante la imposibilidad de las ferias masivas a las que estábamos acostumbrados o incluso a través de la virtualidad, hemos sido tomadas muy en cuenta para estas ferias de las universidades; se ha participado con la UNAM, se ha participado con la UAM, con la Universidad de Nuevo León, con la Veracruzana… Estas son cuatro universidades de gran prestigio, enormes y han tenido a bien invitar a las librerías independientes para no solo participar, sino para ser protagonistas de las actividades y de la venta de libros en público.

Finalmente, también como RELI, nosotros hemos establecido contacto con otros actores como son, bueno ya he hablado de las universidades, pero por ejemplo caso específico del Tec. de Monterrey, con el que hemos establecido una relación de alianza para el desarrollo de un software que estamos a punto de estrenar las librerías independientes, algunas librerías independientes de la RELI, tratando también de meternos en esta profesionalización y digitalización de nuestra actividad al interior de cada librería.

Y también la plataforma que se hizo con El Sótano, en la que tenemos nuestra tienda virtual en modalidad de dropshipping, que también nos ha permitido plantar un pie en este mundo del ecommerce que para muchas librerías de la red hubiera sido imposible entrar sin tener el respaldo de una infraestructura tan grande como la que nos brinda esta enorme librería.

 

Háblanos más sobre esta plataforma.

Esta plataforma funciona con el inventario que tiene la librería El Sótano en su librería más grande. Entonces el lector puede acceder a nuestra plataforma, puede elegir entre un catálogo enorme, y, lo bueno es que el lector selecciona a qué librería comprarle ese libro. Así, el lector puede comprarlo en la librería que el conoce, a la que asiste o puede comprarlo en una librería que está en la otra punta del país, de la que nunca ha escuchado hablar… Puede comprarlo a la que quiera y las ganancias van esa librería. ¿Cuál es la diferencia, la competencia con Amazon? Nosotros establecimos, por convicción, que en esta plataforma no se iba a dar ningún tipo de descuento, porque esto implica coherencia con aquello que como red hemos estado buscando desde que la RELI se creó: que todas las librerías del país vendan el libro al mismo precio. Que no haya una competencia a través de quién vende más barato o con más descuento, porque son las librerías pequeñas quienes siempre están en desventaja. Entonces quisimos transmitir un mensaje: un posicionamiento también político, a través de esta negación del descuento. No porque no queramos beneficiar también al lector, sino porque sabemos que podemos compensar y dar otras cosas, pero también por respeto.

«Nosotros establecimos, por convicción, que en esta plataforma no se iba a dar ningún tipo de descuento, porque esto implica coherencia con aquello que como red hemos estado buscando desde que la RELI se creó: que todas las librerías del país vendan el libro al mismo precio».

Queríamos pasar el espíritu de la librería independiente a esta plataforma online y pensamos que sería una mala idea que el lector fuera a la librería Hyperion y comprara el libro en 100 pesos y después fuera a la plataforma y viera que ese libro tiene 30 % de descuento, no era coherente. Esto tiene un costo, como imaginarás y es que no ha habido un gran despegue de las ventas, justamente porque el lector da por sentado que estos descuentos son automáticos y que es el canal de venta el que tiene que pagar el envío «¡Todas las librerías lo hacen! Empezando por Amazon y las grandes cadenas». Nosotros no nos podemos permitir hacerlo, ya que perderíamos toda la ganancia que tenemos.

El futuro de las librerías mexicanas

Hace dos meses, las previsiones que hacían diversos medios mexicanos es que entre 25 % y 30 % de las librerías cerrarían sus puertas. ¿Habéis vivido de cerca el cierre de librerías? ¿Cómo repercuten estos cierres en el sector del libro en general y en el público lector? Siendo México, de por sí, uno de los países con menor ratio de librerías por habitantes, ¿podemos decir que hay zonas de México donde los lectores se encuentran desatendidos?
Definitivamente sí hemos vivido cierres de librerías dentro de la red. Ha habido librerías que han cerrado definitivamente durante los primeros meses de la pandemia sin ningún viso de poder o esperar regresar; y ha habido librerías, que han sido las más dentro de las que estaban en un posible escenario de cierre, que han optado por el modelo virtual. Han pasado de ser presenciales a ser virtuales, tratando de encontrar un local más acorde a la disminución de sus ingresos o las condiciones necesarias para volver a reabrir y esto ha pasado con varias librerías de la red. También, aquí en México, ha habido noticias de que por todos lados han cerrado librerías de las pequeñas, que son las más vulnerables.

Y, efectivamente, hay lectores desatendidos. La mayor parte de las librerías se encuentran en la Ciudad de México y la mayoría de los municipios carecen de ellas. Con estos cierres, con estos cambios de presencial a virtual, esta situación se acentúa más.

«Algunas librerías, que han sido las más dentro de las que estaban en un posible escenario de cierre, que han optado por el modelo virtual (..) tratando de encontrar un local más acorde a la disminución de sus ingresos o las condiciones necesarias para volver a reabrir».

Los lectores se han solidarizado muchísimo con las peticiones de algunas librerías. Se organizaron rifas, se organizaron ventas especiales… Y los lectores han metido el hombro, han buscado activamente que estos sitios continúen. Y si no de esta manera tan directa, sí de otras. A mí me gustaría recalcar que ellos eligen comprar en la librería con todo lo que ello implica. Aquí en México, a diferencia de España, no está activa la ley del precio único y aún así, solo aplica a los primeros 36 meses desde la publicación del libro. Y esto es tan importante porque durante todo este cierre, todo este tiempo de pandemia, ha surgido una gran y agresiva competencia entre las diferentes plataformas o librerías que venden libros en línea, participando, obviamente, a través de los descuentos y los envíos gratuitos. Entonces, la gente que no ha podido salir se ha acostumbrado a encontrar estas dos ventajas en estas plataformas. Y, pues, para las librerías pequeñas es imposible cubrir esos descuentos que dan estas grandes cadenas y, por supuesto, el envío gratuito. Por tanto, mucha gente se ha decantado por estas plataformas. Pero aquí es donde quiero hacer el énfasis, mucha otra ha preferido, ha elegido decir: «No importa que no me entregues el libro al día siguiente. Que tardas una semana y más con la situación de la pandemia, pues bien. Que no me vas a hacer el 20, el 30, el 40, o hasta el 50 por ciento de descuento, como me lo hacen tal y tal librería, no importa, dámelo al precio normal». Esa es la gente que ha sostenido estos emprendimientos. Evidentemente, mucha, mucha otra, por necesidad, o por comodidad, lo que sea, recibe libros en casa y ya no asiste a las librerías.  Y esto solo abunda en que en México siempre ha habido un déficit de librerías, que están concentradas en las grandes ciudades y que tampoco hay un respaldo gubernamental por resguardar las librerías.

RELI

¿Cómo habéis sentido la competencia de Amazon? ¿Sentís que Amazon ha pescado entre vuestros lectores y vais a tener que sudar para recuperarlos, para volver a seducirlos desde las librerías?
Para reconquistar al lector lo primero que queríamos es que supieran cuál es la diferencia entre comprar entre una plataforma como la nuestra ─en nuestras librerías─, o en Amazon; qué hay detrás. Detrás no hay un gran corporativo, ni una enorme maquinaria que vende libros o cualquier otra cosa; detrás está una parte importante de su comunidad, del barrio… Están sus vecinos, está una familia, están algunos empleos que crean las librerías, está todo el significado profundo que implica tener una librería en una ciudad. Primero queremos que sean conscientes de esto, transmitiendo alguna información, algunas infografías, sensibilizando… Y también hemos buscado la forma en que, por ejemplo, un tiempo escribimos notas a mano y ponerlas en cada paquete de los libros que se expedían, de parte del librero, de parte de la librera, que se veía beneficiado con esa compra, introducir esta nota diciendo que: «Con esta compra estás sosteniendo un emprendimiento que está en crisis y que está con una fragilidad tremenda. Y tu elección, es una elección consciente, razonada, que nos hace fuertes y hace fuerte a tu comunidad».

«Ahora sabemos que hay una identificación natural entre las editoriales chiquitas y las librerías chiquitas».

Han sido formas un poco marginales, quizá con un impacto menor, pero estamos buscando la manera de acercarnos a ese lector, de hacer más atractiva la plataforma, de abrir más la oferta editorial… Por ejemplo, lo último que hicimos fue hacer una sección especial en la plataforma para las editoriales independientes que, como ya te decía, ahora sabemos que hay una identificación natural entre las editoriales chiquitas y las librerías chiquitas.

 

La pandemia no ha pasado, pero vamos dando pasos hacia una reconexión con los clientes, ¿con que ánimo lo afrontáis, creéis que estos meses además de en lo económico dejarán secuelas en los hábitos de vuestros clientes, o por el contrario notáis ganas de volver a encontrarse en las librerías?

La naturaleza híbrida en la que estamos los consumidores es la misma en la que ya están los lectores. Hemos descubierto la facilidad, la seguridad, la rapidez, y a veces también la economía, que implica hacer una compra en línea. Y sería muy extraño que abandonen ese hallazgo que facilita nuestra vida. Pienso yo en una palabra que una querida amiga, Imelda Avendaño manejó en su proyecto de tesis doctoral que es «la librería híbrida». Y creo que las librerías son híbridas porque son híbridos los lectores. Es decir, siempre habrá lectores que se decanten por adquirir libros a través de las páginas web, de las plataformas y tiendas en línea, que cada vez son más fáciles de usar y más seguras. Pero, para nosotros fue muy sorprendente en diciembre, cuando la gente, que empezaba a salir un poquito por sus compras navideñas, llegaba a la librería ─yo veía esto tras las bambalinas─, y se maravillaba, se veía en sus rostros que estaban vivenciando con los cinco sentidos el hecho de estar en la librería de nuevo y decían con frecuencia: «cuánto quería estar aquí, como me gusta el olor, la iluminación, extrañaba platicar con usted»… En definitiva, un reencuentro con los sentidos porque eso es lo que conforma la librería. La librería es una experiencia tan sensorial, tomas tiempo para experimentar eso. La gente lo vive, lo disfruta, lo aprecia, tiene otra forma de acercarse, lo valora más.

«Creo que las librerías son híbridas porque son híbridos los lectores».

Pero también hay gente a la que no hemos vuelto a ver y eso también es cierto. Y cuando casualmente nos la hemos encontrado y les hemos preguntado la respuesta es que compran todos los libros por internet. Y, bueno, está bien, lo que podemos hacer es, a veces, invitarles a que se pasen a tomar un café en la librería, pero respetar y darnos cuenta de que el lector ya cambió. Nosotros tenemos que seguir acercándonos, nutriendo a la gente con esa experiencia sensorial del espacio físico, de la presencia, de la conversación amena, del café recién hecho, de la luz ambiental, de la música, de los aromas de los libros… Eso que es irremplazable. Y, también, subirnos a donde están esos lectores que ya no han regresado, que es a esa cuestión virtual y reencontrarnos también por ahí. Y entender, ser empáticos, y respetar esa nueva manera en la que ellos encuentran y compran sus libros.

 

En México hay algunas cuestiones públicas que afectan directamente a las librerías y al sector del libro: que las librerías no sean consideradas parte del patrimonio cultural, que durante la pandemia no hayan sido consideradas comercios esenciales, que no exista una tasa 0 para los libros y que, aún existiendo una ley del precio fijo del libro, esta se aplique únicamente durante los 36 primeros meses después de la edición, pudiendo hacer grandes descuentos en los precios de los libros de fondo. ¿Cómo afecta todo esto a las librerías independientes?

Sobre las políticas públicas, personalmente me cuesta entender estas decisiones o más bien omisiones que ha hecho el gobierno actual y todos los anteriores respecto a las librerías y su trascendencia. Se ha pedido, por intersección de la CANIEM y de la Asociación de Librerías de México, de manera muy activa, la cuestión de la tasa cero y no se logró. Y por parte de la RELI ha sido una búsqueda constante del respeto de la aplicación de la cuestión del precio único y, últimamente, la búsqueda, también constante, de la extensión del precio único, no solo a 36 meses, permanentemente. La mayor parte de las ventas no se dan en las novedades, 30 % de las ventas son novedades, 70 %, libros de fondo. Y en estos libros de fondo cualquiera puede hacer descuentos tan tremendos como aquellos que se dan a las librerías, se los pueden hacer directamente al lector, excluyendo totalmente el papel en la cadena que juegan los libreros. Y eso es muy, muy grave. Y lo más grave es que no hay ningún posicionamiento.
Yo he llegado a sentir, no sé si no les importa, o más que no les importe que no conocen, que no han tenido, evidentemente, en la mesa de diálogo a un librero que explique todas las implicaciones que tiene la ausencia de estas medidas que tú mencionas: que las librerías no sean patrimonio cultural, o que el libro mismo no sea considerado un objeto cultural; y también que las librerías no sean comercios esenciales que fue el factor por el que muchas de ellas tuvieron que cerrar; además de la tasa cero y el precio único. Medidas que, reitero, han sido constantemente buscadas y defendidas, pero no es un tema que importe mucho o que levante demasiadas opiniones.

«Que las librerías no sean comercios esenciales que fue el factor por el que muchas de ellas tuvieron que cerrar; además de la tasa cero y el precio único».

Creo que hace falta que sean escuchadas las partes, desde las más pequeñitas, desde las más vulnerables, fundamentalmente las más vulnerables. Las librerías, como sucede también en España o en otros países son el único punto, el único centro cultural en donde los gobiernos no tienen mayor incidencia o interés y también en donde las grandes librerías no tienen interés en instalarse porque no son un mercado importante. Y ahí están las pequeñas librerías siendo continuos faros, como una llamita por ahí perdida en un horizonte poco iluminado. Y esto lleva un poco a la desesperación, porque no sabemos cómo acercarnos, a quién acercarnos para tratar de mover esto.

Si bien, como te decía antes, podemos hacer alianzas, un despliegue de creatividad fantástico, cada una desde sus propios espacios, desde sus propios recursos; siempre va a haber factores que delimiten o enmarquen y esos los da el Gobierno, las leyes, y el cumplimiento de las mismas. Y entonces hay límites que no podemos traspasar y los marca el Estado,  quien tiene un total desapego o interés y nos parece infranqueable la barrera para poder, al menos exponer, las necesidades, los diferentes argumentos que tenemos para que las librerías sean un poquito más apoyadas.

Pensando ya en Hyperion, ¿Qué sentiste al volver a abrir las puertas de la librería?

Nosotros seguimos abriendo en Hyperion solo por una o dos personas a la vez, a veces han entrado más, pero mantenemos el control. Tenemos la puerta cerrada y la abrimos cada vez que alguien viene. La gente, nuestra gente, ya se acostumbró a ese sistema y, además, les parece muy bien porque en Xalapa, la ciudad donde nos ubicamos, todavía hay una gran parte de la población sin vacuna. Y, además, gran parte de nuestro público son personas mayores. Entonces los cuidamos y nos cuidamos.

En diciembre, que tuvimos un poquito más de tiempo abierto, era emocionante, era volver a ilusionarte, volver a darte fuerza cuando volvías a ver a una persona caminando, deambulando, entre las pilas de libros, viéndolos, apreciando el espacio, sintiéndose bien por estar ahí y también sintiéndose afortunado por volver a tener ese contacto cercano con la gente.

 

¿Cómo os planteáis esta vuelta a la actividad presencial, ya estáis trabajando en la programación cultural, la participación en ferias…?

Todavía tenemos restricciones, aunque ya estamos participando en la organización de una feria local que se va a llamar Diente de León, una feria organizada por el Instituto Veracruzano de Cultura y vamos a ir con el stand, es una feria presencial, que también ya las extrañamos. Además, en julio Hyperion cumple 12 años y estamos aún debatiendo si hacer alguna presentación, alguna firma, invitar a algunos amigos… Todavía estamos pensando porque es imposible elegir, hay tanta gente que queremos ver, que queremos reunir en el espacio, que nos sería difícil discernir o elegir porque aún tenemos muchos limitantes, la ciudad cambia de semáforo, del verde al naranja. Aunque sabemos que la precisión de estos indicadores no es tan clara.

Las librerías especializadas

En México en los últimos meses han aparecido nuevas librerías de nicho. En Hyperion tocáis un espectro muy amplio de libros, ¿durante esta pandemia habéis considerado en algún momento reducir catálogo y especializaros?
Efectivamente, en México han abierto varias librerías, cosas que nos sorprende, nos ilusiona y nos emociona. En la RELI hemos aceptado a dos librerías de reciente creación, una virtual y una física, y nos entra mucha curiosidad por conocer la historia y la motivación de estos emprendedores superaventureros que se atreven a abrir un espacio así en una época tan crítica. Como tu bien dices, vemos que estas nuevas librerías han optado por la especialización, creo que es una manera importante, una vía un poquito más segura para llegar al público. En el caso de Hyperion, aunque nunca nos planteemos ser especializados, nos hemos dado cuenta de que la gente nos identifica con algunos tipos de contenidos como las Humanidades o las Ciencias Sociales, algo demasiado amplio, pero hemos visto que nos hemos ganado a pulso esta especialización no tanto buscándola sino por la selección y el perfil propio de nosotros, los libreros que hacemos esa selección.

«Creo que los libreros en México siempre nos hemos caracterizado por ser muy individualistas. Eso es el pasado, ahora ya no es algo obligado por la ausencia de una red, ahora está la RELI».

 

¿Qué consejo le darías a alguien que está ahora pensando en abrir una pequeña librería en México?

Que trabaje en equipo. La verdad, en todo este tiempo, si no hubiera estado la red, pienso que habría sido más difícil mantenernos. Si bien la RELI todavía está muy limitada, en el actuar para reforzar un espacio o una librería también cuenta mucho lo anímico. Y dentro de la Red hemos conseguido que algunos compañeros prosigan, continúen o guarden la esperanza de volver a abrir. Y nos han confiado que de no haber sido por la Red ellos habrían perdido toda esperanza, habrían cerrado. Entonces, el ser parte de un equipo, el verse reflejado en las problemáticas y situaciones de otros libreros, vale mucho la pena. Creo que los libreros en México siempre nos hemos caracterizado por ser muy individualistas. Eso es el pasado, ahora ya no es algo obligado por la ausencia de una red, ahora está la RELI. Y, también, sobre todo, me gustaría pedir un deseo hacia el viento: Que abran muchas librerías pero, sobre todo, que se conserven las que ya existen.

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