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El Gobierno argentino pone trabas a la internacionalización de la literatura del país

El Gobierno argentino pone trabas a la internacionalización de la literatura del país

Según informaba ayer Daniel Gigena en el diario argentino La Nación, el Programa Sur de traducciones va a ver en 2024 reducido su presupuesto de manera drástica, no llegando, en esta edición, al 10% del otorgado en 2023. Pasando de 319.721 dólares que sirvieron para subvencionar 123 traducciones a 30.000 dólares con los que se podrían otorgar un ínfimo número de estímulos alrededor de la decena.

En un mercado editorial como el argentino, fuertemente tocado por la subida de los precios del papel, con una economía fuertemente resentida y con una Ley del Libro en entredicho, la reducción del Programa Sur de traducciones se convierte en un hachazo más a una industria cultural que ha sido mascarón de proa en hispanoamérica. El Programa Sur, no solo en base a las traducciones subvencionadas ha sido el elemento clave en los últimos años en la internacionalización de la literatura argentina ofreciendo en los últimos 11 años 1.137 subsidios a 530 editoriales de todo el mundo.

Pero, como bien decíamos, es interesante analizar el impacto del Programa Sur no solo en las ayudas económicas y eso es algo que podemos constatar con ejemplos como el de la editorial italiana Edizioni Sur que, habiendo recibido 25 subsidios desde el nacimiento del programa, en ese mismo periodo ha publicado 87 títulos de autores y autoras argentinos, dando a conocer entre el público italiano a escritores y escritoras que, gracias a este programa se abren paso en nuevas latitudes, en nuevas lenguas, en definitiva, en nuevos mercados.

Según informan desde La Nación, «las cámaras del sector ya han sido informadas por la directora de Asuntos Culturales de Cancillería, María Alejandra Pecoraro, que dijo a este diario que «el Programa Sur sería el «segundo presupuesto del área más alto» después del envío argentino a la Bienal de Venecia».

Ante esta situación, que incluye que la convocatoria del Programa Sur vaya con retraso (normalmente se lanza a mediados de febrero), las reacciones no se han hecho esperar, comenzando por la Unión de Escritoras y Escritores que emitieron un comunicado bajo el título El Programa Sur de apoyo a las traducciones en riesgo de desaparecer, y que puede leerse íntegro en su web, en el que recuerdan que el Programa Sur «se trata de un programa líder en el continente americano, que promueve el reconocimiento de la creación y el pensamiento argentinos. En 2019 lo tomó como modelo Colombia. En 2023, su comité de selección aprobó 122 presentaciones. Si se aprueba el presupuesto para 2024 que se evalúa en estos días, el número de obras sería incierto, tal vez cero».

La Unión de Escritoras y Escritores alertaba de esta situación que además se suma a «otras en el campo del libro y la cultura en general ─cierre de Télam, despidos en radio Nacional e INCAA─ y que manifiestan, por si faltara mayor elocuencia, una combinación de desinterés y hostilidad del gobierno con los intereses argentinos, la cultura y el arte y sus industrias y creadores».

La industria editorial argentina ha mostrado históricamente su capacidad de superviviencía ante las situaciones más adversas pero, al menos en los últimos tiempos, ha tenido siempre una seguridad, la persistencia del Programa Sur de apoyo a las traducciones. Resulta muy triste ver como en un momento en el que los agentes del sector muestran su preocupación por la caída de las ventas a nivel interno, el propio gobierno del país, aquel que debería proteger los intereses de sus ciudadanos y empresas, plantea no solo no apoyar, también poner trabas a un sector que es orgullo de la nación y, de manera totalmente ridícula, atentar contra la internacionalización de su industria y de su cultura.

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