Diarios de Oriente 1 – Entrando a un nuevo mundo
Vuelven los diarios de ferias, esos que alguno echó en falta en Frankfurt este año ─una decisión que queda explicada en que tres años seguidos de diarios en una misma feria por el mismo autor dejan poco lugar a la sorpresa─, pero que en esta primera visita de Publishnews a la feria de Sharjah, en los Emiratos Árabes Unidos, no podían faltar. Nuestro director, Lorenzo Herrero, ha sido invitado a participar de la Conferencia de Editores previa a la feria y nos contará sus experiencias.
Rumbo a Dubái, rumbo a lo desconocido
He oído mucho hablar de la Feria Internacional del Libro de Sharjah y de su Conferencia de Editores pero nunca me había planteado ir allí, creo que es algo que les pasa a muchos editores de lengua española. Sin embargo, al recibir la invitación de la feria para participar de ella me pudo, en primer lugar, la curiosidad por tan exótico lugar y, en segundo lugar la sensación de que era una oportunidad inmejorable de poder, desde este medio, ofrecer la visión de lo que pasa al otro lado del mundo editorial clásico en una feria que no ha dejado de crecer desde hace 20 años, así que, allá vamos, rumbo a lo, por ahora, desconocido.
Una acogida calurosa
Tras un vuelo de 7 horas en el que coincido con el único editor español presente en la feria, Quique Olmos, de Sargantana, nos están esperando nada más bajar del avión; nos acompañan a pasar el control de pasaportes sin esperar cola ninguna y nos montan en un cochecito que recorre un gran aeropuerto rumbo a la cinta donde nos están esperando ya nuestras maletas… Desde allí nos llevarán en coche a nuestros hoteles.
Lo primero que me sorprende al pasar por la zona del duty free es una imponente tienda de vinos con una cantidad de referencias tanto francesas como españolas que ya quisieran en muchos restaurantes… Lo segundo, el golpazo de calor, alrededor de 35 grados, que sufrimos al salir de un muy bien refrigerado aeropuerto.
Salir de Dubái y llegar al emirato de Sharjah es cuestión de minutos, no llega ni al cuarto de hora, por una carretera repleta de edificios gigantes, uno no se entera del cambio, aunque debiera hacerlo ya que las leyes de un emirato a otro sufren distintas variaciones. Dejamos atrás la ostentosa Dubái y llegamos a uno de los emiratos más tradicionales, no por ello menos lujoso, Sharjah.
Entrando a un nuevo mundo
El aterrizar a las 7 de la mañana y, aun a pesar del cansancio, hace que el cuerpo me pida conocer un poco este desconocido territorio antes del arranque de la feria. La acogida del personal de la feria no puede ser mejor, facilitan tu estancia en todo momento, me invitan a desayunar si lo deseo, la habitación está preparada incluso llegando tan temprano, un lujo.
Quedo con Quique para ir juntos a visitar Dubái. Nuestro primer destino es el centro histórico de Dubái. Un pequeño espacio de casitas bajas con patio, en el que a uno le cuesta diferenciar lo que es realmente histórico de lo que ha sido construido más recientemente y que alberga tiendas de souvenirs, pequeños restaurantes o cafés… La verdad sea dicha, nos decepciona un poco y ponemos rumbo a esa Dubái que sale en todas las postales, la Dubái ostentosa y opulenta, la del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, con un mirado en la planta 148; la del hotel más lujos del mundo, el Burj Al Arab, un hotel de 7 estrellas; la del Dubái Frame, el marco de fotos más grande del mundo; y la del Dubái mall, uno de los centros comerciales más grandes y lujosos del mundo.
Como podéis imaginar, es difícil no sentirse pequeño ante tal grandilocuencia, más cuando decidimos ver casi todas estas atracciones desde fuera debido a su elevado precio… No obstante, nos dirigimos al Dubái mall para comer tranquilamente comida tradicional de la zona, pero acabamos comiendo en un restaurante bosnio y es que, aunque no lo sabíamos, los Emiratos son un país mayoritariamente migrante, solo el 10% de la población es emiratí, con lo que la cantidad de restaurantes de diversos países es abrumadora.
No obstante, el Dubái mall, de entrada gratuita como buen centro comercial nos sorprende muchísimo por su opulencia, todas las marcas de lujo y de no tan lujo están presentes allí, desde Dior hasta Lefties, pero lo que más sorprende son sus atracciones, una cascada en medio del centro comercial o un acuario, que se puede ver desde los pasillos en el que, según pudimos contar, nadan al menos tres tiburones, un buen grupo de mantarrayas y otros peces diversos y sorprendentes… Zonas completas, casi barrios, tematizados como Chinatown… en algo que a muchos les puede recordar a Las Vegas
Bajamos la persiana
El calor y el cansancio hacen mella, me despido de Quique y marcho al hotel a descansar, mañana comienza la Conferencia de Editores. El aire acondicionado de todos los espacios cerrados, incluyendo los taxis se agradece muchísimo. El primer día finaliza temprano, a eso de las cinco de la tarde, habrá que cenar, o no, pero si se hace se hará en el hotel, el cansancio me puede completamente.