Diarios de la FIL I: El agradable y cansado peso de la fama
Vuelve una de las secciones que mayores fanes y detractores tiene (estos últimos basta con que la omitan de sus lecturas), los Diarios de… En ellos, Lorenzo Herrero, nuestro director, nos cuenta como se viven las ferias internacionales desde dentro. No son tan importantes las noticias, sino las experiencias. Publishnews y Publishers estarán en Guadalajara y Lorenzo se dispone a vivir su primera FIL
En esta ocasión España, mi casa, tendrá que perdonarme la hora de envío de este diario y de esta newsletter, pero existe una gran diferencia horaria y, en esta ocasión no es fácil conjuntar un horario en que sea el mismo día en México y España
Hola Guadalajara
Sí, por fin llegué a la FIL, lo hice a través de Aeroméxico con una escala interminable en Ciudad de México. No obstante la experiencia del viaje fue muy agradable. El vuelo hasta Ciudad de México fue amenizado con comida y bebida, incluyendo el tequila que una azafata se empeñó en que tomara porque eso de beber la cerveza así a palo seco debe ser muy español… El de México a Guadalajara fue la reafirmación de que España estará en Guadalajara, compartí avión con Ferran Adrià y con Luis García Montero, en fin, todos los importantes íbamos en ese vuelo. Después un largo trayecto de taxi, una cena ligera por ser tarde, muy tarde, y a la cama.
La FIL asusta
El sábado por la mañana me metí un buen madrugón y me dispuse a ir caminando, ligero de equipaje por ser el primer día, a la FIL. Pero no me bastó con llegar a Expo Guadalajara, la rodeé dos veces buscando el lugar donde daban las acreditaciones de prensa. Harto ya, me decidí a entrar y lo hice por el muelle de carga y descarga… Y así, sin comerlo ni beberlo, estaba dentro de la FIL, sin haber pagado entrada, y sin acreditación, pero dentro.
Era el primer día y el recinto ya estaba lleno de gente, era día abierto al público, ahora tocaba recorrerla por dentro, tras horas de paseo una amable señora me acompañó, saliendo del recinto a coger mi acreditación. Prueba superada.
El comer es un placer (demasiado picante a veces)
Me encontré con Jacqueline de Textofilia y le dije de ir de comer, combinamos en ir a comer marisco… Los periodistas somos así, y nos dirigimos a El carnal, un local cerquita de la feria que me había recomendado mil veces el gran Antonio Martín. Tostadas de ceviche y marlín, tacos de pescado, y un coctel de camarón resultaron realmente deliciosos… El problema vendría después, esa salsa verde, realizada a base de chiles serranos, y cuyo consumo me hizo acreedor del grito «Lorenzo, hermano, ya eres mexicano», daría sus problemas a posteriori…
La revista de Publishers
Empecé a repartir el número especial de Publishers en la feria y resulta que está gustando mucho. Alabanzas al diseño y al contenido, que me llenan de orgullo por trabajar con un equipo tan bueno de profesionales. Además, me reafirmo en que la gente conoce Publishnews y es algo que me hace mucho ilusión. Después de eso, me fui a cenar una hamburguesa, tengo la sensación de oler a chile serrano todo el día, y me fui a dormir. Sí, queridos lectores, puedo no irme de fiesta un día.
Domingo de cócteles o, el peso de la fama
Es domingo y ya hay mucha más gente en la feria. Voy de estand en estand saludando y repartiendo revistas, a las amigas brasileñas, los colegas colombianos, por supuesto los editores españoles, el equipo de la Cámara del Libro de Argentina que está haciendo una maravillosa labor contra viento y marea, Perú, Chile… Y luego paso a ver a los muchos editores y libreros mexicanos a los que quiero y respeto y que, siento, que es recíproco, porque como dice Philippe Hunziker, el gran librero guatemalteco, «Esta industria es demasiado grande como para tener que trabajar con gente que no te cae bien».
Pero a las 13:00 empieza el primer cóctele al que he sido gentilmente invitado. Quién me iba a decir a mi cuando esta aventura comenzó hace 6 años y compartía un cuarto de un Ibis en Londres con Carlo Carrenho, que Penguin Random House me invitaría a su cocktail en el hotel Westin, y no solo eso, sino que escritores como Emiliano Monge, Antonio Ortuño, o el grandísimo Juan Luis Arsuaga, me saludarían y felicitarían por la revista…. Un sueño que es fruto del trabajo y que alegra el corazón.
Tras este evento, del que me fui medianamente comido me marché al hotel a darme una buena ducha ya que Hachette me había invitado a otro cóctel en un restaurante famoso de la ciudad llamado Bruna. Otra vez, es genial sentir el cariño de la gente, en este caso de la grandísima Fernanda, no tengo palabras para expresar lo que admiró a Fernanda, su buen humor y su apoyo.. Cuando salga su entrevista en el podcast Frankfurt Experience lo entenderán. Por ahora solo les digo que es una anfitriona de 10.
Aún había un coctel más antes de la fiesta de la Librería Carlos Fuentes, el evento social por excelencia de la Feria del Libro de Guadalajara, pero, sinceramente, ya no tuve más ánimo y me dirigí a la fiesta de la librería, donde charlé, bailé, y bebí, hasta que casi cerró el evento. La FIL de Guadalajara es una fiesta, una dulce fiesta entre amigos, pero también una gran fiesta que seguro pasará factura a la mañana siguiente.