Diarios de Frankfurt 2025 I. Historia de un equipaje olvidado
Durante los próximos días, nuestro director Lorenzo Herrero, nos traerá en esta sección una especie de diario de a bordo de su día a día en la Feria más importante del sector editorial.
Día 0, la preparación.
Este diario podría remontarse mucho más allá en el tiempo del aterrizaje en Frankfurt, han sido semanas de preparación, de concertar citas, de cuadrar agendas… Sí, no soy editor, no soy agente, no vendo ni compro derechos; pero este año Publishnews en español es medio colaborador de la Feria de Frankfurt y como decían en Star Wars: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Y, para que vamos a engañarnos, para mi es mucho más fácil ser responsable en la previa que una vez metidos en harina, pues, junto a mi buen amigo Carlos Rojas de Zebralution y con el inestimable apoyo de Marifé Boix, vicepresidenta de la Feria, dejamos niquelada una agenda de entrevistas, a todas luces asfixiante, para la realización del videopodcast Frankfurt Experience, lo que conllevó llamadas, whatsapps, mails, malos entendidos y, de seguro que también, aunque no me acuerdo alguna risa y algún dolor de cabeza.
¿Ready to flight?
No soy yo muy amigo de llegar con demasiado tiempo de antelación a los aeropuertos (sí, he perdido algún vuelo), pero esta vez todo tiene que salir bien así que me dispongo a embarcar a lo Manolo García, es decir, el último de la fila. Total iba a ir atrás del todo, no tiene sentido correr… O sí, porque, un avión a Frankfurt cuando está por comenzar la feria va bastante lleno y, por supuesto, amablemente me pidieron que me despidiera de mi maleta, siendo esta facturada… Algo que retrasaría mi llegada al hotel que, por cierto, se encuentra en un pintoresco lugar llamado Niederrad a una hora de transporte público de la Feria de Frankfurt (un inconveniente menor que escogí gustosamente en lugar de quedarme en los alrededores de la estación central, habitados a esas horas de la noche en las que yo no debería deambular por las calles, por personajes de distinta calaña).
Gran ganga, gran ganga, yo soy de Teherán
Una vez en el avión me sentí como Lady Gaga en los premios Óscar, lo bueno de entrar de los últimos es que eres visto, y en ese vuelo había muchos sospechosos habituales de las ferias del libro, Enrique Parrilla (Lantia Publishing), José Manuel Anta (Federación de Gremios de Editores de España), mi adorada Mónica González (Narcea). Ser el último mono en esta industria no impide que puedas pasear por una alfombra roja, aunque sea de Iberia, saludando a izquierda y derecha… ¡Qué ilusión!
Sin embargo, todo parecía ir sobre ruedas pero el avión no despegaba. ¿Qué pasaba? Ninguna explicación lógica es la respuesta. No fue el clima, no fue un retraso en el aeropuerto… Resulta que el aeropuerto de Teherán está cerrado por no sé que sanciones de la Unión Europea a aerolineas iraníes (Esto es un diario, disculpen la falta de precisión periodística), y claro, dos señoras que viajaban con nosotros iban rumbo a Teherán con escala en Frankfurt y prefirieron quedarse en Madrid.
Las maletas ya están embarcadas, dijo el sobrecargo. Nosotras queremos comer callos y gallinejas y no currywurst y chucrut, dijeron las señoras. Llamad a los del equipaje, dijo el sobrecargo. Yo no toco una maleta, dijo la señora encargada de los equipajes. Pues nosotras nos vamos, ya nos avisan donde van a parar las maletas, dijeron las señoras… Y así, con la tranquilidad que da viajar con unas maletas no acompañadas que, iban para a Irán, despegamos rumbo a Frankfurt.
Una interminable espera
Al llegar al aeropuerto todo el mundo marcha para su hotel. ¿Todos? No, yo no, mi maleta tiene que salir por una cinta. Recuerden, mi equipaje de mano, tiene que salir por una cinta y se está retrasando mucho. Puff, era equipaje que mano, pero la vida es así. Escribo a JD y a Luis, este año viajamos en equipo, y me dicen que me esperan para cenar. Son un amor, pero sí, hoy cenaremos tarde. Por cierto, mamá, ir en equipo no significa que comeré más sano, sino que ya no me imaginarás royendo solo, escondido tras un seto, una triste salchicha de Frankfurt…
Continuará