Diarios de Frankfurt 2024, 3. Mi primer panel en Frankfurt
Durante los próximos días, nuestro director Lorenzo Herrero, nos traerá en esta sección una especie de diario de a bordo de su día a día en la Feria más importante del sector editorial.
Otro ritmo
Tras un primer día de estrés la segunda jornada en Frankfurt se presentaba algo más tranquila. Con la primera entrevista marcada a las 11:00, podíamos permitirnos desayunar con calma, tomar más de un café y remontar, en mi caso, los excesos de la noche anterior, que no es que fueran muchos pero siempre son más de los que mi vida como padre me tiene habituado.
Conociendo el mercado editorial chileno
El día arrancó con una entrevista con Francisca Muñoz, representante de Editores de Chile. He de confesar que, hasta esta feria, mi conocimiento del mercado editorial chileno era bastante confuso y mi único referente Nicolas Leyton de La Pollera. Gracias a esta feria he tenido la suerte de poner un poco de orden en mis ideas, conocer nuevas editoriales y, sobre todo el latir de las personas que forman parte del mundo del libro chileno.
Mi reino por una empanada
Si ayer pude picotear tranquilamente en el estand de Colombia, hoy, con la agenda llena está siendo más complejo. No obstante la presencia de mi colega JD que me ha cubierto con algunas entrevistas en inglés me ha permitido tener algún hueco para tomar algo en los cócteles de las delegaciones. Hoy Chile y Argentina fueron los anfitriones, cuando llegué al de Chile solo quedaba bebida, pero un tango despertó mi espíritu periodístico, ese que decide las ruedas de prensa que cubrir según haya desayuno o no, y dirigí mis pasos a un abarrotado estand de Argentina. Allí, unas maravillosas empanadas se convirtieron en mi frugal alimento para continuar una jornada en la que ya empezaba a notar los nervios.
El terror se apodera de mi
Hasta después de comer las empanadas no caí en la cuenta de que había llegado mi temido momento, el momento de hablar inglés frente a una cámara, temor que posteriormente se convertiría en pánico al tenerlo que hacer ante un auditorio en un panel organizado por mi. Porque en junio, hablando con la feria, ¿quién podría pensar que moderar un panel en inglés para un niño criado al abrigo de la educación española de los 90 iba a ser una mala idea? La primera parte corrió bien, gracias sobre todo, al buen hacer de Tina Jürgens, CEO de Zebralution, cuyas respuestas claras y directas evitaron que tuviera que improvisar nuevas cuestiones para aclarar conceptos. La segunda ya sería harina de otro costal.
La contraprogramación
El final de mi última entrevista del día, con Lilia Barajas de Nitro Press, coincidió con los primeros acordes de una samba, con una aglomeración inusual en la zona, con la Caipihour del estand brasileiro. No, este año no tome caipirinha, no tenía tiempo de hacer una cola kilométrica y llegar al stage internacional para moderar un panel sobre el mercado del libro en español, sus retos y sus oportunidades. Releía mis notas. JD me trajo un pretzel que agradecí mientras empezaba a temer que en el auditorio donde iba a presentar el panel no habría nadie, todo el mundo estaba bebiendo frente a mi…
La desgracia
Salí a echar un cigarro dejando mis notas encima de la mesa, al volver, encima de mis notas una botella de vino y mis notas completamente deslucidas, con la tinta corrida y una importante mancha granate… ¡Tierra trágame! Decidí llegar antes no sin antes aceptar un tequila en el estand de México buscando armarme de valor.
El stage internacional
No es el primer panel que modero en una gran feria. Ya lo he hecho en Bogotá y en Liber. No es el primer panel que modero en Frankfurt en inglés, pero fue durante la pandemia y no fue en vivo. Tuve la posibilidad de moderarlo, de cortar, de editar… Y aún así, me da vergüenza verlo. Pero esto era distinto. Ver mi apellido mal escrito en la pantalla pudo hundirme, no lo hizo. Herrera… En la FILBo pasó lo mismo, de hecho me transmitió cierta seguridad, si finalmente era un desastre el causante sería Lorenzo Herrara y no yo. Había público, pero ni una cara conocida más allá de Marifé Boix, como era de esperar estaban tomando tequila y caipirinhas… Yo también haría lo mismo, pero Marifé me tranquilizó mucho, y mucho más lo hicieron mis invitados.
Agradecimiento infinito
Fernanda Álvarez, de Hachette México; Jorge Gutiérrez Brianza, de la Fundación El Libro; y Galo Ghigliotto, de USACH, os llevaré siempre en mi corazón, mil gracias. Mil gracias por sostener una conversación en la que el moderador hacía aguas, mil gracias por permitirme patear la lengua de Shakespeare, mil gracias por calmar mi nerviosismo y, sobre todo, mil gracias por estar ahí, con una sonrisa.
Una noche de chismorreo
Tocaba volver al hotel, recoger a los compañeros, pensar en cenar y prepararnos para ir a una fiesta en la que, supuestamente estábamos en lista, la Frankfurt Digital Night, un evento organizado por Bookwire, Rakuten Kobo y juni.com que el año pasado fue un exitazo. Todo iba según lo previsto, nos recogió un taxista marroquí que hablaba un perfecto español, nos recomendó lugares para cenar, estuvimos charlando de todo un poco… Y, antes de irnos a cenar, de manera prudente fuimos a comprobar si podríamos entrar en esa feria. Como imaginaréis no estábamos, pero pudimos solventar la situación. Ya con nuestras pulseras me hizo muchísima ilusión el abrazo que recibí de Michael Tamblyn, CEO de Rakuten Kobo a quien tuve la oportunidad de conocer y enseñarle las bondades gastronómicas de mi castizo barrio madrileño, Lavapiés, durante el Readmagine de este año; siempre gusta que se acuerden de uno aunque solo hayamos coincidido una vez.
Tras asegurar la fiesta de la noche JD, Luis y yo nos fuimos a cenar a un restaurante chino donde éramos los tres únicos clientes. Al entrar nos sorprendió un grupo de mujeres chinas charlando animadamente alrededor de la comida y de una botella de vino de Rioja que fueron las que nos atendieron en primera instancia para, rápidamente dar ordenes a unos señores con delantal que serían los encargados de servirnos la cena mientras ellas disfrutaban de su noche de jueves.
Al volver a la fiesta ya todo el mundo estaba allí, bueno, casi todo el mundo. Me sorprendió mucho no encontrar a Carlos Rojas de Zebralution. Pregunté por él y enseguida corrieron los chismes. Diversas versiones y una única certeza, el equipo de los zebras se había plantado en la fiesta, solo Carlos Rojas estaba en lista… Finalmente no entraron y se marcharon a seguir la fiesta por su parte. Seguramente se trató de un malentendido pero las afiladas lenguas que corren en la feria de Frankfurt hablaban de un veto a la competencia… Lo que nos gusta a todos un chisme.
La fiesta para nosotros terminó temprano. Musicalmente impecable, incluso con música en vivo, aún nos quedaba mucha feria por delante así que, cuando empezaron a encenderse algunas luces, decidimos marchar para el hotel no sin antes haber presenciado bailes imposibles al son de la música de Bollywood y dejando allí, aún, a la gang brasileira que parecía tener ganas de quemar la noche de Frankfurt.