Diarios de Buenos Aires 4 1/2 el Papa Francisco marca mi agenda
Las jornadas profesionales de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires han finalizado con lo que tengo algo de tiempo libre por la mañana antes de visitar la feria por última vez, despedirme de algunos amigos argentinos y tomarle el pulso al evento con público.
Un paseo relajado por Buenos Aires
La ciudad de Buenos Aires es realmente linda, con el ajetreo de estos días no había podido disfrutarla. Estando alojado junto a la Plaza de Mayo mi primera parada es la catedral que, como era de esperar, se encuentra abierta. La pasión de la ciudad por el Papa Francisco se nota nada más cruzar el umbral de la catedral. Decenas de personas rezan frente al altar mayor presidido por una foto del difunto Papa. Es interesante el haber podido vivir este momento histórico desde Buenos Aires.
Al salir de la catedral me causa sensación ver tantos grupos de niños paseando, con sus maestras, por el centro de la ciudad. Uno de los múltiples grupos está parado porque una televisión les está entrevistando y preguntándoles por el Papa, lo que no esperaba es que la televisión fuera la Televisión Pública Angolana. La curiosidad me puede y me acerco a preguntarles, de algo me tendría que valer saber portugués, y resulta que les han enviado como enviados especiales para cubrir estos días.
Visitas y charlas reveladoras
Una vez terminado el recorrido base por el centro de Buenos Aires marcho al barrio chino (creo que es Almagro), a visitar la nueva sucursal de la librería Céspedes. Allí me encuentro con su librera Cecilia Fanti, y charlamos sobre la feria, sobre el mercado editorial y, como no podía ser de otro modo, sobre la inflación que está azotando a Argentina. Lo testamos comparando el precio de los libros en Argentina y España, puede darse el caso de que en Argentina salgan entre un 20 y un 30% más caros. Llegamos a la conclusión de que abrir una librería en los tiempos que corren es una locura preciosa, cada día más locura que preciosa. Deseándole toda la suerte del mundo, trabajo y pasión ya los pone ella, pongo rumbo a la Feria no sin antes parar a comer algo.
La Feria cambia su fisonomía
Lo primero de lo que me doy cuenta es de que he perdido superpoderes. Mi pase de profesional ha caducado y ahora solo puedo utilizar la acreditación de prensa. En principio no es ningún problema pero me limita los accesos y solo puedo entrar por plaza Italia… Ciertamente son problemas del primer mundo.
Lo primero que noto al entrar es que todo ha cambiado. Los pasillos no se recorren tan fácilmente. No está de bote en bote, pero sí se va notando ese ambiente de evento cultural multitudinario. Quizá más tarde se llene. Paseo por inercia hasta donde estaba mi set de rodaje y, qué sorpresa, la Feria ha cambiado su fisonomía. El espacio donde estaba mi estand, el de España, el de Catalunya y el salón de derechos ha desaparecido y se ha convertido en una sala para actividades con paredes nuevas y todo… Es pura magia.
Un encuentro muy oportuno entre muchas despedidas
Toca uno de esos momentos agridulces, las despedidas. Algunas con perspectiva de vernos pronto como con Alfonso de Altamarea, otras que no sabemos cuando volveremos a coincidir si es que lo hacemos como con Fernando de El Cuervo, Bolivia. Aprovecho para despedirme de la gente de Salvaje y Federal que está a punto de comenzar un evento de lectura, de Darlan de la Cámara Brasileña del Libro… Pero lo curioso llegaría poco después, no se trataría de una despedida, sino de un primer saludo en esta Feria. Por fin, tras mucho whatsapeo, coincido por pura casualidad con Afri, editora de Concreto. Un encuentro que cambiará mi devenir. Ella vuela a Bogotá en mi mismo avión y me ofrece encontrarnos en el aeropuerto y que sea su acompañante en la sala vip… A veces el mundo conspira a tu favor.
El funeral del Papa dificulta mi salida
Cuando me levanto, ya ha terminado el día 25, me doy cuenta de que algo está pasando. Canciones de misa se cuelan por mi ventana mezcladas con el ruido de tambores. Desayuno y decido salir a dar una vuelta antes de marchar al aeropuerto. Las calles están cortadas al tráfico, en la Plaza de Mayo (algo que debo pronunciar fatal porque cuando lo he dicho me han preguntado que en qué Plaza Mayor), se está llevando a cabo una misa funeral por el Papa Francisco y desde todas las calles aparecen grupos con pancartas y tambores… Va a ser difícil salir del hotel rumbo al aeropuerto.
Pido un taxi y me dan un punto de encuentro a cuatro cuadras del hotel. Hipercargado y contracorriente recorro el camino hasta el taxi. Por delante un vuelo de 6 horas y media. Lo próximo que sabrán de mi será desde Bogotá. Disculpen las horas de envío pero son las que permite este ajetreo de vida viajera.