Diarios de Buenos Aires 2. Guay del Paraguay
Pese al cansancio del que os hice partícipes en la entrada pasada mis ojos se abren, de manera automática, antes de las 8 de la mañana. Realmente no hay necesidad, he quedado con el equipo de grabación a las 10:00 para preparar el set de rodaje y comenzar las entrevistas. Sin embargo, nunca es demasiado pronto en una ciudad tan grande y con tanto tráfico. Pese a lo previsor de mi amanecer, y a no entretenerme demasiado en el desayuno, llego al recinto ferial, La Rural, a las 10:30, con el set de entrevistas perfectamente organizado cual estrella de televisión.
Descubriendo nuevos mundos
Pese a tener una agenda de entrevistas bastante cerrada las cancelaciones o los cambios de hora hacen que me queden huecos libres… Es algo que odio, no tanto por mí, no voy a salir de la feria, sino por el equipo de grabación ya que, sin pausas, podrían marchar antes a sus casas evitándoles estar sentados esperando… Quizá por ello, estos pequeños parones se convierten en mi espacio de incursión en nuevos mundos, en un momento de paseo para buscar entrevistados que no tenía contemplados en el planning inicial porque, quizá no los conocía, quizá no sabía de su presencia en la feria.
Grandes sorpresas
Y es en uno de esos paseos donde me percato de una presencia extraña, un estand desconocido hasta entonces para mi… Paraguay. ¡Qué ilusión! No puedo dejar perder esa oportunidad. Publishnews desde su nacimiento ha tenido el propósito de ser el medio del mercado del libro en español y, ciertamente, trabajamos en ello. No obstante, hay países y mercados de los que es muy difícil encontrar información y claves, Paraguay es uno de ellos. Estén atentos a sus pantallas…
Redoble de tambores
Resulta aún extraño acostumbrarse a ver grandes grupos de hombres árabes vestidos de riguroso blanco y con el tradicional pañuelo blanco y rojo a la cabeza yendo en grupo de un lado a otro de la feria… Riad, capital de Arabia Saudita, es la Ciudad Invitada de esta Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Sin embargo, a lo que no creo que me acostumbre nunca es al ruido de tambores y panderos árabes cada poco tiempo que se cuela en las conversaciones y en las entrevistas… Ahora ya sabemos lo que es. No obstante, la primera vez que arrancó la música mi respuesta fue la misma que la de Rick Stein rodando su documental en el famoso Casa Manteca gaditano al entrar «La Uchi»
El cóctel de la Feria
Estoy invitado al cóctel de la Feria y he de decir que es un honor. Mucho más al ver como según vamos entrando aquellos, muchos, que tenemos invitaciones, en las afueras se mueve un mercado negro en el que otros, muchos también, desean conseguir una invitación en un grotesco baile que me recuerda al cocido popular de la pradera de San Isidro… Si es gratis, siempre sí, sin siquiera preguntar.
Antes de comenzar lo que viene siendo, sensu stricto, el acto de beber y comer, hay un momento para las palabras de bienvenida y agradecimiento por parte de Christian Rainone, director de la Fundación El Libro; y para la entrega de premios de la feria. Entre los premiados y premiadas nos encontramos nombres como María Florencia Cambariere, directora editorial en VR Editoras; Verónica Mendoza, directora de la librería Carlos Fuentes; o el cordobés Pablo Kaplún, que se alzó con el premio al librero del año y que pronunció un discurso especialmente emotivo.
Finalmente llega el turno de la comida y no podía arrancar de mejor manera que con unas empanadas deliciosas (momento en el que aprendí que acá se sabe de que están rellenas por como están cerradas, «el repulgue»), pizza… No sé si hubo más comida porque Nicolás Leyton me rapta para decirme que estoy invitado a una cena en el barrio de Colegiales en la que se juntará un grupo de editores chilenos, argentinos, bolivianos… Nunca he sabido decirle no a Nico, así que pongo rumbo al hotel y luego al restaurante.
Una experiencia gastronómica de otro mundo
El restaurante se llama Catalino y es regentado por la escritora y librera Raquel Tejerina y su hermana, que es quien se encarga de la cocina. El restaurante es precioso, acogedor, y dispone de un patio que es una delicia. Sin embargo lo que más me llama la atención es su filosofía trabaja con productos de temporada, agroecológicos, de productores locales y, en lo que respecta a la carne, según nos explican tienen un cazador que se encarga de proporcionarla, solo trabajan con caza de especies que son plaga, en este caso el ciervo y el jabalí… Aún sonrío recordando ese ciervo cocinado lentamente con un puré de porotos así como su versión de la salsa romesco.
Las cosas improvisadas suelen ser las mejores
La cena transcurre de maravilla, supongo que lo imaginarán tras la redacción del párrafo anterior. Pero, en un momento dado, a los que quedamos, a los últimos de Filipinas, a los sospechosos habituales, a los cierrabares… Raquel nos introduce en otra mesa en la que están cenando un grupo heterogéneo compuesto por los representantes de la Feria del Libro de Nueva York, sus socias en Salvaje y Federal, algunos escritores y escritoras… Y surgen nuevas conversaciones, y el tiempo pasa, y las copas se vacían, y el restaurante echa el cierre, pero nosotros somos ya de la casa, y se une a nuestra mesa la hermana de Raquel, la cocinara, y solo recuerdo como mi conversación va y viene de la literatura a si aquí ya no es temporada de tomates… Y sí, surge la magia, y estamos viviendo una noche perfecta pero ¿se convertirá mi Uber en calabaza? ¿Llegaré mañana en condiciones para hacer las entrevistas que tengo programadas? No lo sé, la última vez que miré el reloj marcaba las 3 de la mañana y no quiero volver a mirarlo, quiero quedarme un ratito más aquí.
Pd: La red en el hotel va y viene sin sentido, espero poder