Diarios de Buenos Aires 1. Un chándal y un asado
Tras un complejo vuelo de 12 horas y media en el que tuve que convivir con una señora con incontinencia urinaria que me hacía levantar del asiento cada 2 horas y bebé llorón incluido por fin aterrizo en Buenos Aires habiendo visto la película Cónclave, muy adecuada para el momento actual.
Buenos Aires, una gran ciudad
Como ya les había comentado en este diario hace 15 años que no piso Buenos Aires y no le acordaba de la inmensidad de la misma, craso error.
Salgo del aeropuerto y tomo un taxi camino al hotel, el tráfico es horrible y no había visto tantos peajes desde la última vez que fui de Madrid a Barcelona. El taxímetro corre, el reloj también, y decido cambiar el destino, pongo rumbo a la Feria.
Un chándal de vestir
Mis peores augurios se cumplen y tengo que moderar la mesa redonda del Foro Audio Buenos Aires, organizado por Reading U, vestido con chándal, prenda muy socorrida, y que ahora puedo considerar chándal de vestir.
Un maravilloso estand
Quería poner rumbo al hotel pero me es imposible, visito el estand/plató que la feria nos ha organizado y… ¡Me encanta! Tenemos un espacio maravilloso, bien brandeado, visible… Gracias por tanto.
Reencuentros
Ya cargado con la maleta me voy parando saludando a colegas antes de poner rumbo al hotel, muchos saludos, muchos abrazos, pero yo necesito una ducha…
Cabezada furtiva
Llego al hotel a eso de las 13 horas, el rodaje del podcast comienza las 15:00… Tengo una gran disyuntiva tras una ducha reparadora y aparcar el chándal en el fondo del armario ¿Dormir o comer? Gana la primera opción, una cabezada de una hora, no sin antes hablar con mis hijas mediante videollamada, más preocupadas ellas por cómo es la habitación del hotel y por dónde está la cocina que por saludar a su padre.
Primeros rodajes
Con el empuje que da esa hora de sueño, que fácil es engañar un poco al organismo, voy al estand conozco a mi joven equipo de grabación y recibo a los primeros invitados institucionales, Ezequiel Ramírez, director de la Feria y Christian Rainone, nuevo director de la Fundación El Libro. Charlas agradables e interesantes en las que, quiero creer, el sueño no me jugó ninguna mala pasada.
Un asado
Cualquier persona en su sano juicio se hubiera ido al hotel tras terminar la jornada de trabajo… Yo no soy ese. Juan Pablo Bellini, de Reading U, organizaba un asado en su casa para un pequeño grupo de amigos. Mi yo glotón y mi falta de alimento puso rumbo a su casa para disfrutar de la mejor cena que uno puede tener, de la mano de un asador de primera y compartiendo risas, charlas alrededor del mundo del libro, cumbia villera, rock argentino, y, por supuesto Catriel y Paco Amoroso.
El sueño venció al FOMO
La juventud llama FOMO (Fear of missing out) a lo que yo diría no saber parar a tiempo, una enfermedad de la que padezco .
Estaba invitado al cóctel de Big Sur en Eterna Cadencia, me apetecía mucho, una buena fiesta, pero hasta aquí llegó mi batería. Mañana más. Con el jetlag creo que he perdido algún día en el camino. Discúlpenme