Diarios de Bogotá 3. Juventud e independencia
Quedan ya pocos días en Bogotá y toca aprovechar al máximo la experiencia porque, como decía en una columna de opinión en la revista Publishers especial FILBo: «lo que hoy siento como costumbre, mañana puede ser nostalgia o, simplemente, no existir». Y, aunque el cansancio de la Feria sumado a la resaca de los días pasados en la Feria Internacional de Buenos Aires ya vayan haciendo mella, toca seguir trabajando consciente de que soy un afortunado que puede permitirse hacer lo que le apasiona desde donde la industria editorial late hoy.
Bendita juventud
Tras unos primeros días ajetreados llega el momento de tener reuniones y me toca atravesar una feria atestada de colegiales. Risas, gritos, carreras… Y yo que pensaba olvidarme de la puerta del colegio de mis hijas. No obstante, es bonito ver, sobre todo en los más pequeños, esas caras de ilusión por lo que hoy es una excursión del colegio, una excursión que, viendo el lleno de la feria el fin de semana, da sus frutos creando una juventud lectora.
La fuerza de las independientes
Hay vida más allá de las grandes editoriales y la FILBo es una de esas ferias donde esto se nota mucho. Con un pabellón dedicado en exclusiva a la edición independiente, seguramente uno de los más visitados, la feria muestra la bibliodiversidad colombiana que llega no solo desde la capital. Igualmente, resulta muy interesante ver como conviven y comparten espacios colectivos editoriales con una amplia trayectoria con otras más pequeñas, con poquitos libros en catálogo o, incluso, recién nacidas, espacios como un pabellón/librería llamado Un país de libros. No puedo evitar pensar en otros eventos del sector y en la importancia en que estas pequeñas editoriales tengan un espacio para mostrarse al mundo y crecer de la mano de lectores que las acompañen.
Orgullo
Hay una tontería que me ha hecho especial ilusión, ver que la revista de Publishers está teniendo una acogida muy bonita y, no solo eso, sino que ya se ha convertido como en algo tradicional. Algunos editores me dicen entre risa que para cuando uno de sus autores o autoras en portada y la gran alegría ha sido cruzarme con la gran Irene Vasco que me ha pedido una revista porque quería conocer quien la sustituía en portada.
Mi independencia
Está siendo una FILBo poco habitual. He decidido cuidarme y, si bien se trabaja mucho, en esta ocasión estoy intentando alargar menos las jornadas en fiestas en las que se sigue hablando de libros, del oficio de editar y los miles de problemas. He tomado la decisión de disfrutar de una ciudad que ofrece también muchas otras opciones y, por ello, esta noche aprovecharé para cenar en un lugar muy lindo y apartado del bullicio de la FILBo, disfrutar de tiempo de calidad en buena compañía y brindar por una FILBo más que, ya va tocando a su fin.