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Diarios de Bogotá 2. Una feria intensa y sin respiro

Diarios de Bogotá 2. Una feria intensa y sin respiro

Como cada feria el jaleo comienza desde el desayuno y en este caso no podía ser de otra manera… Con todo más o menos preparado para comenzar las grabaciones de Publishers Podcast en la FILBo, un nuevo formato de cobertura de las ferias gracias al patrocinio de Zebralution que espero poder repetir en otros lugares y otros eventos, me dirigí a desayunar al comedor del hotel.

La primera persona con la que me crucé fue con Adriana Forero, la directora de la FILBo, quien, aunque se encontraba desayunando con algunos de sus invitados más célebres, es decir, los autores invitados de la feria, vino rauda a saludarme, a preguntarme por el viaje… en definitiva, a cuidarme. Y es que la FILBo en eso siempre me ha hecho sentir especial, la organización está volcada en que tu estancia sea lo mejor posible, en facilitar tu trabajo, en hacerte sentir como en casa, en demostrarte que les importas. Puede sonar tonto, pero a veces, este humilde periodista tiene la sensación de ser más reconocido por su trabajo en todos los países de lengua española de los que informa esta web que en su propia España…

En el desayuno ya comenzó el sinfín de saludos, de manera muy sentida los de la delegación brasileña por la que, como saben los que me vienen leyendo hace años siento especial predilección. De todos modos, aproveché ese desayuno para ponerme al día con una queridísima amiga y compañera de correrías y trabajo en Bogotá como América Gutiérrez que llegaba a esta feria como una flamante agente editorial y con un montón de citas y actividades en su agenda. Cuando la veo siento siempre una punzadita de envidia por su capacidad de organización y la diligencia con que desarrolla su trabajo, mientras que yo me tiendo a dejar llevar muchas veces por las circunstancias que el propio evento va marcando. Pero en fin, desayuno fuerte, como en Frankfurt, uno nunca sabe cuando va a comer,

De como burlé la seguridad de la feria

Intentando ser responsable salí temprano para el recinto ferial de cara a encontrarme con David Roa de Extrarradio Producciones, la persona que se encargará de la parte técnica del videopodcast, y conocer también el espacio/set de grabación. Ese trayecto siempre se hace con una especie de mariposas en el estómago, porque hasta que uno no lo ve todo montado y funcionando no sabe si, en el último minuto, todo el trabajo de meses se puede ir al traste. Como era de esperar, David ya estaba allí, había montado micros, colocado la sala, colocado las cámaras y todo lo demás, así que, aún esperando que trajeran la trasera del set de grabación, baje para encontrarme con Marifé Boix y hablar de la mesa redonda que me tocaba moderar al mediodía.

Como estaba ya dentro del recinto, en lugar de salir fuera y pasear hasta el punto de encuentro por la zona al aire libre, decidí recorrer los pabellones del 11 al 18 por dentro, buscando empaparme de lo que iba a ser la feria que, a punto estaba de arrancar. Imbuido en mis pensamientos no me pareció raro que no hubiera nadie en los pabellones, creo que tampoco me pareció raro que los estands estuvieran precintados… Sin embargo, mi preocupación llegó cuando me acercaba al punto de encuentro y, ya sí, me percaté que había mucha gente fuera de los pabellones esperando para entrar y que las puertas estaban precintadas y cerradas con llave… ¡Houston, tenemos un problema!

El problema se solventó rápido, un grupo de personas de seguridad del recinto se dirigían a abrir una de las puertas así que allí me lancé. Pero, para mi sorpresa, su mayor preocupación no era dejarme salir, era preguntarme como había entrado… Tras dar alguna pequeña explicación pude solucionar todo y llegar a mi cita.

El videopodcast

Una vez llegó el panel trasero ya tenía a Felipe González editor de Laguna Libros dispuesto a ser entrevistado. Felipe apareció con una preciosa camisa color rosa con un estampado de pingüinos que contrastaba muchísimo con mi camiseta azul marino, tanto que David me pidió que para el próximo día me pusiera algo más colorido… Tengo que aprender de Marisol y cantar que la FILBo es una tómbola de luz y de color. Tras Felipe siguieron pasando por el set otros referentes de la feria pero, rápidamente tuve que abandonar el set para ir a moderar una mesa redonda sobre las editoriales independientes latinoamericanas en la Feria de Frankfurt como un paso clave hacia la internacionalización.

Las comidas

El no ser periodista paseante y ser periodistas entrevistador con set propio, es algo que da mucho caché pero también mucha hambre. Resulta complejo desagendar a autoras, autores, editores… con la excusa de que quieres ir a comer. Si ellos tienen su agenda apretadísima y encuentran un hueco para sentarse contigo sería de desagradecido decirles «no», a esa hora tengo que comer. ¿Solución? Como en Frankfurt, pasar por alguno de los múltiples puestos de comida que hay en la feria y, engullir cual pavo mientras esperas al siguiente invitado.

Periodistas, cervezas, y chismes

Tras una jornada maratoniana y antes de ir a una cena, la FILBo siempre deja lugar para una cerveza. Por tanto, llame a mi buen amigo Juan Camilo Rincón, uno de los mejores periodistas culturales de Latinoamérica y a su esposa Natalia y nos fuimos a echar unas cervezas, ponernos al día y, por supuesto solucionarme problemas. En menos de 10 minutos entre Juan Camilo y Natalia me cerraron entrevistas con algunos de los tótems de esta feria, Jorge Carrión, Velia Vidal, y la brasileña Luciany Aparecida; ahora ya si que puedo respirar y, por tanto irme a disfrutar de la cena.

Los Valentini

Tras ponernos al día marche a cenar con un grupo mixto formado por colombianos, mexicanos, españoles, un chileno e, incluso, un alemán. a un lugar maravilloso llamado elbarrio en el barrio de La Soleá. Permítanme el inciso, pero entre el barrio de La Macarena, el de La Soleá y la avenida de la esperanza a Bogotá le está quedando un callejero la mar de andaluz… Allí descubrí algo, cada noche de feria descubres alguien a quien admirar. Si recuerdan, en Frankfurt, Rüdiger Wischembart se convirtió en mi nuevo ídolo. Pues en este arranque de feria ha sido Valentín Ortiz el que ha ocupado su lugar. ¿Por qué? Pues porque en el restaurante tienen un cocktail que lleva su nombre porque él lo inventó alguna noche allá: «El martini Valentini», o en lenguaje coloquial, Los Valentini. Pruébenlo si van a Bogotá, está delicioso.

 

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