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¿Cuál es el futuro de la edición?

¿Cuál es el futuro de la edición?

El “ADN del relato” (Story DNA) es la tecnología que usa la plataforma canadiense Wattpad -70 millones de lectores y escritores en 50 idiomas del mundo- para proponerle a sus multitudes de jóvenes, directo a sus celulares, las historias que los conmoverán a cada uno según sus sensibilidades, procesadas con machine learning y mejoradas con un veloz algoritmo. La noticia que dio Katey Townsend en el Coloquio, fue que de esas comunidades de fans de autores, surgió un catálogo potencial, y por lo tanto, concretaron hace seis meses un proyecto editorial: el proceso a la inversa del que hace 200 años recorremos los editores.Cuando una nueva empresa se inicia hoy en la industria editorial, uniendo los recursos de un mega grupo internacional de origen francés, con los innovadores del primer modelo de suscripción para libros, es decir, 24symbols, lo hace para ofrecer un nuevo servicio a editores y lectores, a partir del procesamiento de los miles de datos que iluminan nuestro hábito de lectura. “Quantified Reading” es el nombre de este emprendimiento, anunciado como primicia mundial en el Coloquio de Buenos Aires, aún está en modo preparación y promete ofrecer un nuevo concepto en experiencia de lectura. El e-commerce de libros ya no es en sí una innovación, pero le falta mucho por crecer en Latinoamérica: en Mercado Libre, el market place digital más grande del continente, representa sólo el 3% de la venta en unidades (no revelaron datos absolutos ni de facturación). Sin embargo, el uso del e-commerce da pie a nuevas versiones de los clubes de libros: “TAG experiencias literarias”, de Brasil, logró en sólo 5 años, tener 48.000 suscriptores a sus cajas de “curaduría” o “inéditos”, según la condición del libro mensual que llega en las cajas. Son cifras altas para mercados de baja lectura. El mercado del libro en castellano tiene, en su mitad latinoamericana, esa dificultad estructural: el bajo hábito de lectura. “País de no lectores”, se escuchó más de una vez en las presentaciones, refiriéndose a Brasil, a México, a Colombia y a Chile indistintamente. Hubo varios mitos derribados: María Osorio de Colombia atacó los programas estatales de compras de libros para escuelas y bibliotecas, por ineficientes y por hundir aún más al canal de librerías; Pablo Dittborn de Chile dejó claro que sería una estupidez eliminar el IVA a los libros en un país desigual, donde el margen se lo quedarían los más ricos, ya que los libros no bajarían de precio; y Mauricio Achar dio una verdadera lección de creatividad, humor y optimismo, al compartir la campaña de fomento de lectura más eficaz y desfachatada del continente, con la que Gandhi, la cadena de librerías mexicanas cambió su imagen para siempre y se convirtió en el canal más importante de ventas en un país de jóvenes, en el que –como en todas partes—el prestigio del libro vale todos los esfuerzos.

 

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