Cierra la librería Hijos de Santiago Rodríguez en Burgos, la más antigua de España
El cierre definitivo de la librería Hijos de Santiago Rodríguez en Burgos marca el fin de una era para el tejido cultural español. Con más de 176 años de trayectoria ininterrumpida, el establecimiento baja definitivamente la persiana, clausurando lo que no solo era la librería más longeva de España, sino también una de las cinco más antiguas de todo el continente europeo.
La historia de este enclave comenzó en 1850, cuando un joven Santiago Rodríguez Alonso, con apenas 21 años y recién regresado de la Exposición Universal de Londres, decidió levantar en Burgos un negocio que trascendió la mera venta de libros. A lo largo de casi dos siglos, la firma logró entrelazar la actividad editorial, la impresión y la comercialización, convirtiéndose en un motor fundamental para acercar la lectura a generaciones de lectores. El emblema de la diosa Minerva, que presidió su fachada durante décadas, fue siempre sinónimo de rigor intelectual y calidad literaria.
La supervivencia de Hijos de Santiago Rodríguez fue, en sí misma, una hazaña. El negocio consiguió sortear guerras, crisis económicas profundas y las vertiginosas transformaciones en los hábitos de consumo que definieron los siglos XIX, XX y XXI. Sin embargo, la presión de los nuevos modelos comerciales, el dominio de las grandes plataformas digitales y el innegable cambio en la forma en que la sociedad accede a la información han terminado por imponerse a la resistencia de este icono burgalés.
Su desaparición, confirmada tras entrar meses atrás en concurso de acreedores, deja un vacío irreparable en el casco histórico de Burgos y supone un duro golpe para el sector del libro tradicional en España. Más allá de las estanterías y del papel, se pierde un testigo privilegiado de la evolución de nuestra historia reciente y un espacio de resistencia cultural que, durante 176 años, defendió que la lectura era el pulso necesario de una sociedad libre.