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Adiós al ‘Cronista de la Ternura’: Muere Alfredo Bryce Echenique

Adiós al ‘Cronista de la Ternura’: Muere Alfredo Bryce Echenique

Este martes 10 de marzo, la literatura en lengua española ha perdido a una de sus voces más entrañables y singulares. El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique falleció en su ciudad natal a los 87 años, según han confirmado la Casa de la Literatura Peruana y diversos allegados.

Humor, memoria y fragilidad

Su histórica editorial, Anagrama, emitió un emotivo comunicado despidiendo al autor de La vida exagerada de Martín Romaña: «Nos honra haber sido sus editores», señaló el sello, destacando que Bryce supo convertir la fragilidad humana y la memoria en una literatura extraordinaria, viva e inconfundible.

Con su partida, desaparece el gran cronista de la soledad acompañada, aquel que mejor retrató las contradicciones de la burguesía limeña y las peripecias de los latinoamericanos en Europa. Su obra cumbre, Un mundo para Julius (1970), queda como un monumento literario que marcó el paso del Boom a una narrativa más íntima, irónica y sentimental.

Bryce Echenique fue el heredero más brillante y rebelde del Boom. Mientras otros se centraban en lo épico o lo histórico, Bryce apostó por lo íntimo. Su estilo, lleno de paréntesis, digresiones y una cadencia musical que imitaba la conversación entre amigos, revolucionó la prosa en español.

El último viaje del «antihéroe»

Bryce Echenique no solo fue un renovador del lenguaje a través de la oralidad y el humor melancólico, sino también un autor que buscó, por encima de todo, el afecto de sus lectores. Entre sus títulos más recordados figuran Tantas veces Pedro, La amigdalitis de Tarzán, No me esperen en abril, o sus tres volúmenes de antimemorias: Permiso para vivir, Permiso para sentir y el reciente Permiso para retirarme.

Homenajes y legado

Desde España, los Reyes Felipe VI y Letizia han enviado sus condolencias, destacando su legado como un puente cultural entre ambos continentes. En Perú, se espera que sus restos reciban los máximos honores. Como él mismo solicitó en vida, su deseo era ser incinerado y que sus cenizas fueran esparcidas en el mar de La Punta, el balneario que fue escenario de tantas de sus páginas y recuerdos.

Hoy la literatura se queda un poco más sola, pero como bien expresó Álvaro Vargas Llosa en su cuenta de X al conocer la noticia: «Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna».

«Yo escribo para que mis amigos me quieran más», decía Bryce Echenique. Hoy, la respuesta del mundo literario es unánime: se va uno de los autores más queridos de nuestra lengua.

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